
Más campeones que nunca
El minuto fatal fue, en realidad, el anterior a que comenzara el partido. Un poco antes del pitazo inicial de Pompei, la Bruja en el calentamiento precompetitivo sintió un tirón en la pierna y no pudo jugar, con el brazalete de capitán salió Agustín Alayes y todos quedamos anonadados.
El equipo sin dudas recibió ese golpe, el Cholo también porque ni siquiera tuvo tiempo de reorganizar la estrategia de juego. Improvisó y mandó al Chicho Saucedo para que armara con el Chapu una barrera de dos cincos raspadores y metedores. Sin embargo el equipo salió adelante, con Sosita que se hizo cargo de llevar al equipo en los hombros, con Benítez que despertó de su largo letargo y le puso veneno de yarará a sus tiros libres, con el Tanque y su potencia recargada y con un Caldera más inteligente que nunca.
A los 20 minutos íbamos 2 a 0 y parecía un partido de otra campaña, los pinchas no estábamos acostumbrados a transitar con tanta comodidad por una cancha de fútbol. Se percibía un juego tranquilo, controlable, incluso podía llegar a ser una linda goleada. Pero de repente una ráfaga maldita de 15 minutos cayó sobre el Estadio Único y nos encontramos 3 a 2 abajo. El primer tiempo terminó así y había que remontarlo.
Fue un entretiempo difícil, cualquier cosa que comiéramos no nos pasaba por la garganta. Esperábamos, imaginábamos que el Cholo iba a hacer un lavado de cabezas poderoso, también suponíamos a Sebastián arengando, dando fuerzas, espíritu, en fin, la mística de siempre, la que caracteriza al equipo y sobre la que tanto escribí en este blog. Y así fue nomás: el Tanque a los 3 minutos de iniciar el segundo y Piatti a los 7 lo daban vuelta increiblemente. Era todo fiesta, todo bandera, todo grito y abrazos, como siempre sucede en las tribunas de ese estadio cuando juega Estudiantes. A ganar y aguantar porque faltaba mucho y Newell´s se nos venía. Pudimos aumentar a cinco, pero ellos tuvieron suerte y embocaron el cuarto. Y por más que pusimos los huevos que teníamos que poner, por más que demostramos un temple asombroso, emocionante, no se pudo. Empate, ya está. Partidazo, sin dudas.
Hasta ahí la crónica del partido, está de más hablar del arbitro porque estaría gastando tiempo y fuerzas en una personalidad mediocre. La idea es mirar hacia adelante, y escribo esto en caliente, una hora después de terminado el partido y sin saber que es lo que nos depararán los partidos de mañana. Todo puede suceder. Pero más allá de que San Lorenzo y Boca ganen, el objetivo que nos trazamos todos a principios de año no debe quedar de lado.
Mi planteo se justifica en dos razones y paso a argumentarlas. En primer lugar: cuando un equipo se propone pelear un campeonato debe planificar un programa, minucioso, detallado, y cumplirlo a rajatabla. El cumplimiento de ese plan es el camino que nos lleva al título, y es, precisamente, el que estamos transitando en estos momentos. El final nos puede conceder el festejo o no, pero nuestro deber es transitar el camino para el cual nos preparamos, mirando para adelante con fe y esperanza. Nos entrenamos para llegar a esta instancia y acá estamos. En este camino nos engrandecimos, nos prestigiamos, nos enriquecimos. No defraudamos a nadie, cumplimos, somos grandes de verdad.
El otro argumento es un poco más complejo. Todos los que somos hinchas de Estudiantes sabemos que nos sobrevuela una fuerza superior. El campeonato pasado se hizo presente, la sentimos, la tocamos y nuestra alma se estremeció. Sabemos que existe y que es una fuerza revolucionaria que todo lo puede. Todos nosotros, los que creemos en ella, sentimos que nos lleva adelante y que cuando nos toca nos transformamos en guerreros invencibles. Creemos en ella y ese es todo el secreto. Los otros se devanan los sesos intentando construir argumentos racionales. No existen, es la mística.
Es extraño terminar acá, porque el lenguaje se nos vuelve un recurso limitado, no hay palabras, no hay explicaciones. Queda la fe en carne viva, más encendida, el espíritu enorme, infinito. Somos campeones, más que nunca, y queremos repetir: vamos a repetir. Con el empate de hoy quedamos un poco más lejos, ¿o un poco más cerca? Cerca de las Puertas del bicampeonato. Como siempre.