
El plan
Como decía la canción, volver a empezar. Ya pasaron casi dos meses desde que ganamos el campeonato. Ya pasaron los festejos, los banderazos, los amistosos, las caravanas a Córdoba y a Mar del Plata, la vuelta olímpica, la preparación, y ahora estamos esperando un nuevo campeonato. Tan rápido pasó todo, casi no hubo tiempo para disfrutarlo que ya estamos a la expectativa de volver a jugar por los puntos. Con los candidatos de siempre, los poderosos y su marquesina. Passarella que no quiere el título de favorito, las encuestas que ponen a Boca y a River en las preferencias de la gente. Los grandes diarios que ilustran con las fotos de los clásicos cinco grandes, aunque no quede muy claro el por qué de su status.
El Pincha, el último campeón se ganó su lugar, no lo discutimos, se lo ganó a puño limpio. Pero más allá de ese notable hito, actualmente su nombre resuena como un recuerdo lejano, como un error del sistema que cada tanto sucede, como aquello que cambia para que nunca nada cambie. Esa es la idea que se intenta transmitir desde el mainstream. Y mejor así.
Los que somos de Estudiantes tenemos en claro que siempre vamos a ser un equipo humilde. Y esto no es reivindicar una retórica de la pobreza, sino una realidad. Nadie quiere el lugar del capanga ni del guacho pistola; peleamos y demostramos lo que tenemos que demostrar donde sea y con quien sea, pero hablar al pedo no es de pincha. Va a ser duro sacarnos el título, pero me parece bien que los jugadores declaren con un perfil bajísimo, aún más bajo que en el torneo anterior. El Cholo se hizo invisible y referentes como la Brujita y Caldera ponen paños fríos en todo momento. La gente festeja, nadie nos va a quitar ese derecho ni en cien millones de años, pero bien sabemos que no tiene sentido boquear.
Que se maten entre ellos y nosotros disimulados entre el pelotón intrascendente. Con la chapa de campeón y también con esos fantasmas que nos quieren adosar desde todos lados: se van a llenar de presiones, ya es un equipo conocido, no van a tener sorpresa, nos dicen. Y que digan.
Agazapados nuevamente, como el tigre ante su presa. Con un equipo afiladísimo que tuvo pocas bajas; dos, que las vamos a sentir. Galván y Ortiz fueron dos baluartes en el equipo anterior, creo que la del Tano fue una buena venta, pero con la Pantera se podría haber hecho un esfuerzo para retenerlo. Ya escribí sobre esto en un post anterior y considero que es tema superado. Llegaron tres refuerzos de calidad y me parece que van a reemplazar bien a los que se fueron, aunque el equipo va a cambiar.
Este es un tema importante: el equipo indefectiblemente cambia. Es imposible pensar en un esquema de fútbol como el que tuvimos el año pasado, más alla de que -descarto- los jugadores que siguen mantengan su nivel. Por un lado hay dos jugadores que se van y sus reemplazantes van a proponer un juego distinto. Es cierto que Domínguez juega parecido a Ortiz y se complementa tan bien con Alayes como lo hacía el otro zaguero, y que al parecer el uruguayo Vázquez tiene un estilo dinámico como el de Galván; son similares pero no son lo mismo. Y por otro lado hay un proceso que no se puede detener y es el empuje que vienen metiendo los pibes de las inferiores. Hace rato que no tenemos una cantera como la de ahora; ya no son promesas, son realidades que constituyen una alternativa real para el equipo.
De los juveniles que están surgiendo, sólo me voy a detener en tres: Saucedo, Piatti y Pirchio. El Chicho ya demostró que va a ser el sucesor del Chapu, ese es un puesto con mucho roce y con carga de amarillas y rojas, el Apertura 06 nos enseñó que hay que tener recambio en esa zona y el correntino es número puesto. El cordobés Piatti fue clave con ese golazo a Newell´s el año pasado y en este campeonato creo que va a demostrar mucho más, es muy parecido a Sosita y algunos periodistas ya están diciendo que es el nuevo Messi (mesura, por favor). Pirchio es un jugador que me encanta, lo ví en reserva y es imparable, hay que darle minutos en cancha y vamos a tener al reemplazante del Tanque, sólo pido paciencia y oportunidades para él, acuérdense de lo que eran Pavone y Palermo al principio. De Sarmiento prefiero no hablar, es muy pibe y lo mejor es que todavía se siga divirtiendo con la pelota, más adelante veremos.
El cambio es irrefrenable. El tiempo es un proceso de cambios e ignorarlo o luchar contra eso nos va a implicar problemas. Aceptémoslo, movámonos con él y algo va a ocurrir, seguro. Sólo necesitamos paciencia y orden.
Orden fue lo que tuvimos el campeonato pasado y es algo que hay que reconocerle al cuerpo técnico y a la dirigencia. En el primer post del año escribía sobre la necesidad de armar una planificación minuciosa de toda la fase de trabajo. Un plan pensado en cada uno de sus detalles, con las funciones precisadas para cada una de sus partes. Un plan para ser ejecutado con el menor margen de error. Crecer, progresar, es ajustar el error. Mejorar lo hecho es muy difícil, el plan es exigente: exigámonos.
Decía: cada una de las partes cumpliendo su parte. Todos nosotros haciendo lo que nos toca hacer. Ya es conocida la metáfora del equipo como una mesa de cuatro patas . Cada uno atento en su tarea, dirigentes, equipo, cuerpo técnico e hinchada. Y lo que me toca a mí es retomar el blog. Con el eje en Estudiantes y su mundo, me propongo postear por lo menos una vez por semana para compartir mis opiniones, esperando que me acompañen los compañeros que estuvieron hasta ahora. Luego, si se me da la gana y sin atarme a ningún corset editorial, poner alguna cosa interesante, como vino siendo.
El lunes jugamos contra Quilmes y ojalá ganemos, es importantísimo, es el primer paso de este plan. Cualquiera sea el resultado, amigos, los invito nuevamente a estar cerca de las puertas.