
Hazaña, Mística
Permítanme mis lectores comentarles una notable programación que emitió Natgeo recientemente. "La semana de las artes marciales" se llamó el especial y abarcó con destacada precisión los distintos puntos de vista que hacen a la práctica y a la doctrina de las artes marciales. Las distintas armas y sus usos, la historia de los samurais, un increible monje shaolín en Nueva York, la historia de un orfebre japonés que hace las mejores katanas del mundo. Estos, entre otros tópicos, fueron tratados con un elevadísimo nivel de producción, profundos y consistentes guiones y una dirección de fotografía que sólo Natgeo puede ofrecer en sus documentales.
Muchos de ustedes notaron un aire zen en mis anteriores posts, y la verdad es que hay un viento imbuído de mística presente desde el inicio del blog. Algún desprevenido puede pensar que soy incoherente; pareciera que hablar de política o de fútbol fuera una cuestión mundana, chata y unidimensional, y que por otra parte tocar temas literarios o cinematográficos otorgara cierto prestigio pero un nulo caudal de lectores. La pregunta es en qué contexto se inscriben las artes marciales dentro de la línea de escritura que se viene desarrollando en este espacio. Los que hayan tenido la posiblidad de ver el especial que emitió Natgeo observaron el énfasis que pusieron sobre los aspectos emocionales de la disciplina marcial. Resultó conmovedora la puesta en escena del valor de los samurais que ofrendaban su vida por el sólo hecho de ser honorables; las hazañas increibles de monjes buscadores de su camino; las filosas katanas capaces de filetear de un sólo movimiento el cuerpo humano y que condensan en su acero toda la mística de los guerreros japoneses y el abrasador fuego de sus maestros orfebres.
Mística y hazaña fueron valores que están siendo reflejados en este blog y que van construyendo una línea discursiva. Ultimamente algunos hicieron abuso de esas nociones sin conocer su real significación ni su trascendencia. Vimos al grotesco presidente de Gimnasia besar su cruz y jurar en nombre de la Biblia para justificar algo absolutamente inverosímil. También a Troglio anunciando una hazaña contra Colo Colo, intentando emular las gestas pincharratas en los campos de batalla de la Libertadores. Todos fuimos testigos del papelón internacional que realizaron los triperos en la Sudamericana como una burda farsa de lo que tendría que ser un equipo con huevos.
La vida cotidiana tiene muchos de los elementos que se vieron en el especial de Natgeo, o de la épica futbolera que saca a relucir Estudiantes. Si observáramos con sensibilidad nos daríamos cuenta de que la política, la literatura y otras facetas de la vida también tienen un barniz que distingue entre quienes dan ese paso que los conduce a la trascendencia y los que se quedan anhelando lo que no fue y nunca podrá ser.
La vida de todos los días tiene múltiples dimensiones. No todos transitan la misma. Eso hace a las personas diferentes, otorga aquel diferencial por el que algunos se animan a dar su vida. A las dimensiones superiores acceden aquellos que tienen el coraje de lograr hazañas y eso los vuelve místicos, trascendentes. Este blog se llama "Cerca de las puertas" movilizado por la convicción de que la vía a un conocimiento profundo está al alcance, que tan sólo basta la verdadera determinación, querer ver, querer llegar, querer ser.
Sin ánimo de hacer leña del árbol caído, lo de Gimnasia fue -y viene siendo- penoso. Fue la muestra cabal de lo que es la impotencia. Le falta todo y ante ese angustiante vacío se aferra a una construcción endeble como es el hecho de que su hinchada es pasional, cosa que no está en discusión en este momento. Pero lo cierto es que esa hinchada seguidora no hace otra cosa que ser partícipe de una secuencia interminable de fracasos. Pareciera que, más allá del griterio y de su presencia posibilitada por una entrada de dos pesos, son incapaces de transferirle al equipo el aura divina necesaria para lograr la hazaña. Sólo tienen el recurso de imitar lo que hace Estudiantes: frente a la presencia de Verón trajeron al Guly y las diferencias entre el original y la copia saltan a la vista hasta para el más inexperto. Quisieron emular el camino glorioso que los pinchas marcamos en los sinusosos caminos de las copas internacionales y sólo ofrecieron vergüenza al país.
Ustedes no lo saben, pero este post lo fui escribiendo mientras Estudiantes jugaba con Chicago. Acaba de terminar y ganamos 2 a 1, vamos primeros.