
Como en 2006
Soy de Capital y acá esta lleno de la resaca gallinácea. Parecían olvidados, invisibles, pero sabemos que este tipo de lacras nunca termina de existir del todo. Reaparecieron con estos instantes de gloria y hubo que bancarse las gastadas, empataron con uno menos y creyeron tapar su humillante tradición de cobardía; son cagones, pechos frío, gallinas, su hinchada les tira maíz y los putea. No seamos nunca como ellos, por favor.
Me gusta que estén agrandados, disfruto con el gesto sonriente del traidor mayor, cree que le hace frente a la Bruja y no sabe que esta situación es, como en 2006, el último ingrediente para que la fiesta tenga su épica total, como corresponde.
El destino, quizás, dictaminará que haya un partido final a todo o nada. Interesante encontrarnos de nuevo. Hay, como en 2006, algo que no cierra y sabemos que los insondables caminos del universo siempre encuentran su conclusión cósmica. Jugamos en la quinta fecha y nos empataron metiéndose todos atrás. El traidor y sus séquito lo festejaron como una victoria heroica. La necesidad de dequite era vital y creí que la íbamos a encontrar en la Libertadores, un marco justo y adecuado para dirimir cuestiones de honor. No pasó así y habituados a leer la ecritura universal sabemos que este tipo de contiendas no pueden quedar sin resolver. El partido final a todo o nada, a matar o morir, es lo que corresponde, como en 2006 contra Boca.
Repito, me encanta verlos sonreir en su utópica Aruba, me encanta que digan que jamás en una situación como esta desperdiciaron un campeonato, me encanta que su técnico nos mire como gozándonos. Desde este lado todo el rencor, el recelo, el odio y las ganas de ganar. La fiera no está domada, el león va por la presa con su instinto de animal sanguinario. Los miramos desde cerca, desde muy cerca, con los ojos enrojecidos de ira y al mismo tiempo con la sapiencia de quien puede ser frío para dar la estocada fatal. Es el Pincha, no se olviden.