
23.4.07

16.4.07

28.3.07

Incredibile Verón
17.3.07

Borges era su propio cuento
13.3.07

3.3.07

25.2.07

Lo imprevisto
Lo central del argumento que quiero compartir con ustedes es lo siguiente. El punto del viernes nos sirve de mucho si podemos aprehender una lección importantísima. Es posible planificar hasta lo más ínfimo, podemos practicar el plan y ejecutarlo a la perfección. Pero siempre hay contingencias, imprevistos que se filtran y pueden voltear la estructura que armamos. ¿Quién podía prever que íbamos a estrellar seis tiros en los palos? Es impensable. La lección que tenemos que llevarnos para reflexionar durante la semana es que hay que tener la capacidad y la flexibilidad para modificar sobre la marcha lo que tenemos programado. Los planes no son estructuras rígidas, sino moldeables a nuestra conveniencia. No hay contradicción, no quiero borrar con el codo lo que escribí con la mano; soy consciente de que insistí en la necesidad de un programa riguroso, pero a ello hay que agregarle la sutileza, la sorpresa, la brillantez, la capacidad de cambio instantáneo.
La mentalidad fuerte, firme, con el objetivo claro; y el cuerpo duro, rígido para el combate, trabajado en el ejercicio de la disciplina. Pero también la liviandad necesaria para el vuelo, para sacar de la galera la magia para superar esos problemas que se nos vienen encima y no los teníamos en los papeles. Pasó esto y puede pasar mucho más, hay que estar preparados.
Al Cholo como conductor del grupo le cabe una responsabilidad mayor. Es un tipo inteligente, vivo; lo demostró en el campeonato pasado con sus lecturas acertadas de los distintos partidos, con los cambios repentinos de táctica. Bilardo decía que el jugador de fútbol debía estar preparado para jugar en cualquier puesto y ante cualquier situación. El técnico eso lo sabe y también sabe que tiene un equipazo. Hay un recambio de una gran riqueza para dar vuelta partidos, se puede jugar con distintos esquemas dentro del mismo juego. Lo que debe quedar claro para todos, y esto el Cholo lo maneja, es que una situación como la del viernes no te puede tirar abajo todo lo que venís trabajando desde principios de año.
Hay que reinventarse, renacer con un ánimo renovado. Vamos a enfrentar a Belgrano como un ejército aguerrido pero con la suavidad necesaria para atravesarlo todo. Cuando se nos cierran con dos líneas de cuatro en el fondo como lo vienen haciendo todos los equipos hasta ahora, tenemos que seguir el ejemplo del agua cuando horada la piedra. La lluvia del viernes fue un signo, apareció para señalarnos que nuestro espíritu también tiene que ser blando para superar los imprevistos, porque si no, ante un golpe nos quebramos en mil pedazos.
La noche y el día, la luna y el sol, el ying y el yang en un espíritu rojo y blanco que busca el bi.
21.2.07
EnfoquesEscribía; pasado un tiempo la situación se nos presenta estable y eso no es poco. Hagamos foco en eso. Podríamos desesperarnos y visualizar lo apagados que estuvieron el Principito y el Chino, el director de la película podría caer en la desolación y ubicar su lente en la ceguera del Tanque o en el estatismo de Caldera. Los oportunistas que nunca faltan podrían poner en primer plano la suerte que tuvimos, la falta de juego colectivo y tantas otras cosas. Ya se dijo mucho y no hace falta redundar, esas son las ventajas de escribir en frío.
Los enfoques posibles son múltiples, se trata de decisiones acerca de cómo mirar el mundo. Es el poder para observar con nitidez un segmento posible en detrimento de otro. Un segmento que nos convenga, claro está, un segmento funcional a nuestro plan maestro.
La funcionalidad implicará necesariamente una mirada al pasado en donde podamos extraer conclusiones que sirvan: en dónde nos equivocamos, qué podemos mejorar, qué hay que cambiar, qué hay que reivindicar. No nos olvidemos, hay piezas importantes que siguen andando bien: el Chapu y Sebastián hicieron buen partido, no se cayeron.
Por un lado se dice que el campeón se vino abajo y por otro, zafamos un puntito. El equilibrio es estar parado sobre una línea recta y mirar hacia atrás y hacia adelante en una mirada abarcativa de ciento ochenta grados. Que la retrospectiva sea una lección para aprender a partir de la cual podamos ajustar los errores que fueron apareciendo en estas dos primeras fechas, y que la prospectiva sea un mapa de operaciones para seguir aplicando al pie de la letra la planificación ideada a principios de año.
Son decisiones, en definitiva es eso. Adoptar un enfoque por sobre otro. Decidir si vamos a permanecer estigmatizados por el pobre juego que hicimos el sábado o si emprendemos con todo, como lo hicimos en el glorioso campeonato pasado, un partido importantísimo como el que tenemos contra Colón el viernes. Y aquí, si me permiten, un paréntesis: nuevamente –sugestivamente- nos dejan sin la televisación; lo que estaba previsto como un partido a jugarse a las nueve de la noche por televisión abierta pasó a las siete codificado. Las conclusiones se las dejo a ustedes.
Pero escribía: con Colón nos jugamos tres puntos fundamentales. En principio porque la localía en el Único nos está haciendo inexpugnables (a nosotros, queda claro, los otros que juegan de locales ahí no tienen problema en perder en todos lados) y hay que ratificar esa condición que nos hace temibles. Luego porque un triunfo nos permitiría seguir en el pelotón de arriba junto a los que a priori podrían ser nuestros rivales en la consecución del bi. Y en cuanto a la planificación, desde un punto de vista estadístico, es importante no perder el promedio de puntos que hicimos el campeonato pasado. En comparación sacamos dos puntos menos, hay que ganar los que ganamos y tratar de recuperar puntos con los que empatamos. Tenemos una buena oportunidad contra Belgrano, Boca, Banfield y Central. Ahí tenemos que hacer la diferencia, pero de nada serviría ganar esos partidos si no ratificamos lo hecho anteriormente. Alguien dijo que lo difícil no es llegar sino quedarse. Y ojo, Colón creció muchísimo, es una medida exigente para saber en qué punto estamos, para saber si el plan marcha de acuerdo a lo pensado o si debemos hacer abruptos cambios.
Lo importante es que
14.2.07

10.2.07

26.1.07

El hermoso envoltorio, casi cursi, casi de mesa camilla y papel pintado, en el que nos entrega estos dos discos diferentes pero hermanados, casi simétricos en su reparto de energías, viene a ser una pista clara y concisa de sus intenciones. En la enorme distancia que separa esta presentación del propio artista de aquellos ojos enrojecidos y mirada asesina se consagra lo que, para el australiano, viene a ser la declaración pública de su nuevo modo de vida. Ahora va a diario a una oficina y escribe de manera metódica, se concentra, desarrolla las ideas y posteriormente vuelve a casa con su familia. Cada cierto tiempo reúne a su banda, se mete en un estudio y graba lo escrito. Son tiempos sin duda distintos. Nuestro amigo ya no anda persiguiendo mujeres peligrosas y tan listas como él, que lo dejan resentido y le obligan a grabar discos que sangran. Tampoco él mismo asusta ya a nadie, si no se le tocan las narices con preguntas inoportunas. Tal vez haya demasiadas vacantes de verdad que suplir como para intentar vivir una juventud absurda. La silla dejada vacía por el Hombre de Negro, ídolo y maestro, por ejemplo, al que le dedica la hermosa “Let The Birds Ring”. O la de un Leonard Cohen cada vez más holgazán. Su nombre, con el tiempo, les acompañará en el panteón, sin duda. Y para despejar dudas y alegatos en contra, tenemos esta sobria, pero desbordante, obra maestra.
rio realista y observador. Como en realidad la propia música que contienen. En la escritura de Cave esta vez hay tanto talento como oficio, tanta inspiración como técnica, tanta pasión como inteligencia. Humorismo, truculencia, referentes personales, esos temas tan suyos (ya se sabe: religión, muerte y amor arrebatado), pero con cierta sorna. En la interpretación de los nuevos Bad Seeds, ya sin Blixa Bargeld, reluce el arte consumado de un grupo de músicos de vuelta de todo, en el mejor sentido de la frase. Manejo suelto en los registros más extremos (del apocalíptico coda de “Cannibal's Hymn” al bucolismo imposible de “Breathless” sin pestañear). Y algo más que tópicos ramplones en la resolución de los inevitables nudos que plantea seguir empleando, a estas alturas, el formato de canción escrita al piano.
Hay en estos discos muchos momentos en los que redescubrimos por qué Cave es un autor tan especial. En un momento dado, porque su universo de referencias surge inefable al tratar de la esquiva y sádica naturaleza de las musas, en una canción (“There She Goes, My Beautiful World”) que las muestra en perfecta formación. “John Willmot escribió su poesía febril por la sífilis/ Nabakov escribió en tarjetas, en una servilleta, en sus calcetines/ San Juan de la Cruz escribió su mejor material preso en una celda/ Johnny Thunders estaba medio muerto cuando escribió Chinese Rocks / Y yo aquí tumbado, sin nada en mis oídos/ Aquí tirado y parece que lleve años/ Y yo aquí tirado sin nada en la cabeza” . Ahí estamos: de San Juan de la Cruz a Johnny Thunders en un solo movimiento. Y también con un par. La musa llega finalmente, y de que manera, en ese estribillo. Oro puro. En otro momento dado nos lo recuerda porque, como a lo largo del disco, a veces parece que nos esté tomando un poco el pelo. El delicado vals que nos mece en “Babe, You Turn Me On”, no sólo habla de un amor contra las circunstancias habituales, de un amor de verdad, con una mano en el “corazón” y la otra en las “bragas” . Habla también de un amor contra el absurdo de la vida, balanceándose al compás de la música, entre lo grotesco y lo sublime. Un amor incluso contra la estupidez de sus propios protagonistas: “Corres por la maleza/ Y torturas a los pájaros y las abejas/ Saltas al abismo, pero descubres/ que sólo te llega a los tobillos/ Me muevo sigiloso/ Y te sigo durante horas/ Hago como si fuera un cervatillo/ mirando las flores/ Todo se colapsa/ Y el sentido de la moral nos ha abandonado/ Es sólo la historia que se repite a si misma/ Y nena, tú me enciendes/ Como una idea/ Como una bomba atómica” . Y cuando repite este sorprendente hallazgo por última vez, Cave imita con su voz la onomatopeya de una explosión, como la que hacen los niños cuando juegan, o los adultos cuando juegan con ellos. Podría ser ridículo, pero es perfecto. Claro que la pregunta es inevitable: ¿se puede andar más sobrado?
Cuidado, que cuando quiere ponerse serio, bien que puede. La intensa “Easy Money”, trata sobre el dinero que parece fácil, pero que no lo es en absoluto. “Todas las cosas por las que suspira mi corazón/ Dan una alegría con beneficios a la baja/ Él me besó en la boca/ Y sus manos se dirigieron al sur/ Y mi mejilla ardía/ El dinero, amigo, es una zorra/ Al pobre, lo estropean para el rico/ Con mi rostro aplastado contra el colchón/ Me preguntaba cuándo acabaría esto/ Y en casa todos nos sentimos tan tristes y culpables” . Esta vez el “pathos” no se relaja, porque no puede, ni debe. Busca un sombrero para quitártelo.
Los discos, considerando una cierta unidad entre ellos, realizan trayectos inversos, estructurados de manera hábil y sutil. “Abattoir Blues” parte del fervor religioso de “Get Ready For Love” y llega a la fábula humorística de “Fable Of The Brown Ape”. “The Lyre Of Morpheus” nos recoge revisando de manera sardónica la fábula de Morfeo, Eurídice y la lira, para abandonarnos con la redentora “O Children”, puro gospel desatado. El disco te deja vacío, entregado a su autor, que te ha llevado por donde ha querido. Y ahí está la clave de todo.
Porque algo me dice que desde “The Boatman's Call”, Cave tomó la firme resolución de no volver a ser un autor poseído por su arte, un instrumento casi ciego entregado al impulso emocional que latía en aquella otra obra mayor. Sus comentarios despectivos al respecto de ese disco imprescindible parecen darlo a entender. Ahora, parece ser él mismo el que domeña en todo momento su propio arte a su antojo, domesticados definitivamente los recursos y métodos, los entresijos de la creación. Más allá de las recurrentes fantasías románticas al respecto, a las que tan dada es la mitología del rock, es este artista en plenitud de facultades, que pone toda la carne en el asador, pero que decide cuánta, como y en qué momento, que mide las proporciones y mantiene la paciencia, el verdadero creador. Ahora Cave sabe lo que quiere, y además como conseguirlo. Y es por eso que en esta última obra nos parece que, de manera definitiva, lo que tenemos enfrente es una sin duda obra maestra. Es decir, el sublime trabajo de un sabio consagrado.
Nick Cave junto a su grupo The Bad Seeds publicará el 29 de enero un DVD doble en vivo por el sello EMI. La edición incluye varias canciones de su disco de oro "Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus", además de una selección de material clásico del repertorio de la banda. El DVD contiene imágenes de dos conciertos en directo: el disco uno está extraído del segundo de los tres conciertos con entradas agotadas que la banda dio en el Brixton Academy de Londres, que se grabó el 11 de noviembre de 2004 durante la gira europea de "Abattoir Blues".
4.1.07
