22.4.06

David Viñas redescubre su vocación de comentarista cultural. "La prudencia nos lleva hacia el silencio”
El escritor, que estrena columnas en el canal Ciudad Abierta, recorre el panorama actual de la crítica, evalúa la cobertura reciente de los 30 años del golpe y repasa sus obsesiones recientes: el diario La Nación y Alan Faena.

Por Julián Gorodischer (Página 12/ 06-04-06)

David Viñas, que desplegó su vocación periodística como director de la revista Contorno, redescubre el placer de intervenir en los medios. Con sus flamantes columnas en el canal Ciudad Abierta del gobierno porteño, sus contratapas en Página/12 y reiteradas apariciones en Radio Ciudad (en el programa Leña al fuego, de Herman Schiller) trae al presente una figura que parecía extinguirse: la del comentarista cultural. Asume el incómodo rol de cuestionar un mito o un tótem demasiado consensuado; también tiende conexiones entre la cultura y la política. David Viñas, periodista, analiza la actualidad poniendo en primer plano al mensajero (el medio, el cronista); rescata el valor de la polémica verdadera alejada de los vaivenes del marketing, de sus versiones edulcoradas que se limitan a la rencilla personal o a la promoción de lanzamientos editoriales. Aquí, el autor de Indios, ejército y frontera y Literatura argentina y política adelanta el contenido de sus columnas en Ciudad Abierta, imagina la posibilidad de un libro basado en su obsesión reciente (La Nación: instrucciones para su uso) y repasa el panorama de la crítica actual.

–La excusa es poder hablar de periodismo y de medios, en un momento en que usted expresa un súbito interés...

–El interés no es súbito; el problema es dónde decirlo. Hubo un incidente, una discusión en Los siete locos (Canal 7), en la que yo cuestioné a una de las personas que estaban ahí, a Pacho O’Donnell... Se planteó una discusión crispada, pero hay gente que no quiere discutir nada, sino reiterar lo previsible. Así el trabajo se convierte en una rutina, ¡tanta prudencia! La prudencia es una virtud de la dictadura. Existe el mito de lo políticamente correcto, ¿qué quiere decir eso? Que no hay que meterse el dedo en la nariz... ¿Cuál es el canon, la etiqueta, de esa presunta reglamentación? ¿En qué cielo está escrita? Y nuestro país, además, ha hecho escuela en materia de divergencia de opiniones... Hay que remontarse a Lisandro de la Torre. Pero ya lo dijo Rodolfo Walsh: A mayor práctica crítica, mayor riesgo de sanción. Por razones de prudencia estamos llevados al silencio.

–Como comentarista cultural, ¿qué mira?

–Intento hacer una lectura a contrapelo, entre líneas: de atender a lo que finalmente no se dice. Lo predominante es el sentido común, el buen gusto. Un día leí una cosa de Maradona que me llamó la atención: a alguien le caía gordo ese aparataje, ese espectáculo. ¿Pero, en general, quién se mete con Maradona? Encuentro reiteraciones en los medios: al hablar de los militares en la reciente cobertura de los 30 años del golpe –de la que no leí todo–, a mí lo que me inquieta es el victimismo; es un género de colifeo; es mostrar las llagas. Y me parece que, en general, es un análisis peligroso. Se requiere una perspectiva, más espacio para escribir y tiempo.

–¿Por qué impugna el victimismo?

–El victimismo es un exhibicionismo; trabaja con una especie de melancolía, con un filantropismo genérico que solicita la repetición de ademanes y trabaja con la compasión. León Rozitchner, en cambio, avanza, va hacia la coyuntura con una perspectiva global, totalizadora; reflexiona más allá de la espontaneidad. Propondría que desconfiáramos de las espontaneidades, de ese primer movimiento que inmoviliza la cosa.

Viñas aprendió a decir lo que tiene que decir brevemente, en sólo tres minutos que le ofrece la televisión. No hablará rápido sino que será preciso. Si su desafío como crítico cultural es reinstalar la polémica como género mediático, uno de sus primeros temas –adelanta– será el personaje Alan Faena. Si la obra literaria y ensayística de Viñas –según Ricardo Piglia– mantiene como constante el estudio y señalamiento de “las formas de la violencia oligárquica”, lo que llega en 2006 es esa misma práctica aplicada al presente inmediato: el entorno, la coyuntura. Viñas, que reina en la Facultad de Filosofía y Letras, no desestima la vulgata: como otras colegas a las que homenajea nombrándolas (Josefina Ludmer, María Pía López, María Gabriela Mizrahe...) cree tanto en la difusión a un gran público como en las aulas en las que enseña la teoría.“Me referiré en mis columnas –anticipa Viñas a Página/12– a un caballero llamado Alan Faena, que está construyendo una ciudad aparte, empresario paradigmático con sombrero tejano y botas de piel de víbora... Tiene el proyecto de hacer un gran barrio; ¡ríase usted de la urbanización de Torcuato de Alvear! Incluso va a comprarle el campo de deportes al Colegio Nacional de Buenos Aires: es el ideal del country, uno de los proyectos del sistema. Toda la panza de la provincia de Buenos Aires, siguiendo hacia el sur, se privatiza. Según el arquitecto Juan Molina y Vedia, se clausura el crecimiento natural de la ciudad, aparecen pequeñas ciudades limitadas por un círculo.Su reciente contratapa de Página/12 sobre el periodista Andrés Oppenheimer (Un politólogo ejemplar, del 22 de febrero) es su modelo de intervención en estos días. La actualidad y sus difusores (periodistas, editorialistas, cronistas de variedades) cobran autonomía en los comentarios de Viñas; ganan la jerarquía de objeto de análisis que le negaba la crítica literaria. Viñas, en su momento actual, deconstruye el discurso mediático –además de asumirlo como propio– sin el prejuicio tan académico que lo opone a una “alta cultura literaria”, ampliando la incumbencia de la crítica a la cultura popular. En esa intervención reciente interpretaba la obra de Oppenheimer como “una página humorística; él es cronista permanente del The Miami Herald y tiene 21 repetidoras en los Estados Unidos. Frente a ese tipo de sanata, me dan –a veces– ganas de reírme, otras veces indignación. Trato de encontrar una ecuación en el trabajo, en la escritura, que sea más moderada”.Viñas, comentarista cultural, mira la ciudad con ojos nuevos, es proclive a la crónica urbana, atiende al cartel en inglés que se extiende en la avenida Corrientes sin importar “una reglamentación que debería impedirlo”. O se preocupa –y tal vez por eso la elige como sede para la nota– por “la jibarización de la cafetería de Losada, por la influencia desmedida del mercado”. Pero, si bien la crítica cultural, en su discurso, está indisolublemente ligada a la política (no concibe análisis posible que no focalice en quién domina y quién lo sufre) no le gustaría que se lo califique como tendiente a la denuncia. “La denuncia, en la crítica –dice–, es una entonación previsible. La palabra no me entusiasma.”

–¿Podría anticipar otros blancos del Viñas comentarista?

–Me gustaría pensar desde dónde habla el poder, a través de sus mediaciones. Me referiré a la visita de la reina de Holanda: es un delirio de tilinguería fenomenal, alucinante, lo que ocurrió en la cobertura. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI se pueda seguir escribiendo de esa manera? Ya en 1925 un número de La Nación dedicado al príncipe Eduardo de Gales hablaba de “el soltero más solicitado por las inglesas”; no parece haber cambiado demasiado el panorama. El estilo es inmodificable. No frecuento demasiado las revistas de la farándula, pero sé que hay una napa considerable en la Argentina que tiene un paladar triunfal respecto de lo monárquico. Esa napa disfruta de estos espectáculos.–¿Qué otros vicios o problemas señalaría de la crítica y la crónica diaria?–La crítica de arte, en algunos casos, confunde precios con valores; hace una crónica de los remates.... Un crítico debería deslindar campo y decir: esto es por tal y tal cosa. Citar a fulano de tal, experto en Rembrandt, demostrar que nada es lineal, que es contradictorio, zigzagueante. Pero hubo un señor llamado Carlos, que no era Gardel, que se ocupó de llevar a un extremo el mercantilismo, de crisparlo hasta hacerlo tocar su límite; es la contrarrevolución permanente.

6.4.06

La carrera de Atilio Alterini y su relación con las dictaduras argentinas

Por Dr. Mario Kesteilbon*En recientes declaraciones a la prensa, el Dr. Atilio Aníbal Alterini aseguró que durante la última dictadura militar se desempeñó "en un cargo técnico y no político", como director general de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Su desempeño profesional anterior ya lo había ligado a otras dictaduras, y no precisamente con "cargos técnicos". El Dr. Alterini inició su actividad docente en los primeros años del '60, en la Cátedra Integral de Derecho Civil II (Obligaciones) de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, de la cual era profesor titular el entonces ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Luis María Boffi Boggero. Asaltado el gobierno constitucional por el partido militar en 1966, el poder de facto removió a todos los ministros de la Corte, entre ellos, el Dr. Boffi Boggero. En tales circunstancias, muchos de los miembros de su Cátedra Integral expresaron públicamente que lo acompañarían en caso de que debiera alejarse de la Facultad. Entre ellos, el Dr. Alterini. Producida la intervención militar a la Universidad, y tras la recordada "noche de los bastones largos", el Dr. Boffi Boggero, al igual que tantos docentes universitarios, presentó su renuncia, acompañada por la de muchos docentes de su cátedra. No fue el caso del Dr. Alterini, a pesar de su pública promesa. En ese momento el Dr. Alterini ya era secretario de un Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil de la Capital Federal, y una conducta como esa conspiraría con su carrera judicial. En 1972, durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, el Dr. Alterini integró la Junta Electoral que tenía a su cargo la conducción de las elecciones del Foro de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, antecedente del actual Colegio Público de Abogados. Para esa contienda se presentaron tres listas de candidatos. Dos de ellas estaban integradas por profesionales conservadores y de filiación liberal. La tercera, "Liberación y Justicia", era sostenida por la Asociación Gremial de Abogados de la Capital Federal, identificada con los luchadores antidictatoriales y encabezada, entre otros, por el constitucionalista Arturo Sampay, el laboralista Andrés López Accotto, el civilista Héctor Masnatta y el asesor de la C.G.T. de los Argentinos, Hipólito Solari Irigoyen. En su campaña electoral, esta última lista denunció que la finalidad del Foro era la de pretender limitar la actividad defensista de los profesionales del derecho en la atención de los presos políticos de la dictadura. Las elecciones del Foro se suspendieron 48 horas antes de la fecha establecida, en un contexto en el que todo indicaba que la lista "Liberación y Justicia" resultaría ganadora. Horas antes de la suspensión, la Junta Electoral --entre cuyos tres miembros se encontraba Alterini, designado en representación del Poder Judicial de la dictadura-- sancionó con apercibimiento a los responsables de esta lista por el tenor de aquellas opiniones relativas a la finalidad del Foro. En 1973, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, intervenida por el gobierno plebiscitado el 11 de marzo de aquel año, rechazó las renuncias de 1966 de los docentes, y los invitó a reincorporarse a sus cátedras. En septiembre de 1974, la Misión Ivanesevich, a través de sus personeros en la Univesidad y en la Facultad de Derecho (Ottalagano y Francisco Bosch, respectivamente) volvió a remover a los docentes reincorporados. Al frente de aquella Cátedra Integral de Derecho Civil II quedó el Dr. Alterini, quien no tuvo la más mínima solidaridad con sus ex compañeros desplazados en pleno furor de la tristemente y criminal triple A. El cargo político que el Dr. Alterini desempeñó entre 1981 y 1982 fue el resultado de una carrera anterior ligada al accionar de las distintas dictaduras. *Ex decano normalizador de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA entre 1973 y 1974*

19.3.06

Aniversario del Golpe del 76. Cecilia Pando: reaccionaria, envalentonada y desbocada.

Esta semana mis entradas tendrán como objeto el Trigésimo Aniversario del Golpe Genocida del76. Me asombra la cantidad de material que se está publicando sobre el tema. En realidad me asombra, me impacta, me horroriza, me da fuerzas para continuar. En esta oportunidad quiero hacer foco en ciertos discursos que todavía siguen reivindicando el Proceso. Lo que reivindican es la tortura, la violación, el asesinato, el robo de bebés nacidos en cautiverio mientras sus madres estaban detenidas. Son discursos que justifican la persecución a los luchadores de organizaciones sociales y gremiales, el secuestro de adolescentes que reclamaban el boleto estudiantil, la desaparición de religiosos, profesionales y personas comunes. Aprueban también el saqueo de las viviendas de los secuestrados y la escrituración a nombre de los captores. Son ciegos ante el avasallamiento de los derechos humanos, el aniquilamiento de la cultura, la masacre de todo tipo de libertades y garantías individuales, y sobre todo de la destrucción de la economía multiplicando la deuda externa.

Hay alguien que levantó la voz ultimamente, envalentonada se hizo vocera de las ratas escondidas en sus sumideros. Habla por los milicos violadores y rateros, por los picaneros, por los que se cagaron en Malvinas. Esta patética mujer se llama María Cecilia Pando. Patética y desbocada, defiende a Basseotto y a lo más reaccionario y reclacitrante del ser argentino.

Es interesante repasar la carrera que comenzó esta mina a partir de su cruzada fachistoide: se transformó en columnista del Seprim, el sitio web de los servicios de inteligencia y en octubre fue la candidata fallida del menemismo a diputada nacional en la Capital. En diciembre, apareció en el Congreso encabezando la marcha de los defensores de Luis Abelardo Patti. Días más tarde redobló la apuesta, con una marcha por la libertad de los represores de la dictadura frente a Tribunales. Hace poco tuvo unos quince minutos de fama extra al reaccionar como una histérica en la Casa Rosada. Su marido, un pollerudo que no da la cara, tras su pase a retiro encontró trabajo en una agencia privada de seguridad llamada Scanner. El Ejército admite que el milico sigue percibiendo, junto a los ingresos por su actividad privada, 1100 pesos de sueldo como retirado. A continuación les dejo una entrevista que dio en un pasquín digital de los servicios.

ENTREVISTA A MARÍA CECILIA PANDO"Estamos en democracia y puedo decirle al señor presidente todo lo que pienso"

A partir de un par de cartas de lectores publicadas en el diario ´La Nación´ en las que criticaba al presidente Kirchner, Cecilia Pando se convirtió en vocera de muchos que no se animan a expresarse. Pero también sufrió muchas críticas y debió afrontar las medidas disciplinarias que quisieron aplicarle a su esposo, militar en funciones.
- Usted escribió varias cartas, dos de ellas fueron publicadas por el diario La Nación, donde manifestaba sus ideas respecto de algunas actitudes y decisiones de Néstor Kirchner.
- Claro, allí yo manifesté mis ideas, lo que pienso, porque me sentí y me siento agredida continuamente por el presidente de la Nación. Primero, con el hecho de que lo había sacado a monseñor Baseotto del obispado castrense. Porque el presidente en ese tema no es nadie, tiene que cerrar la boca y respectar lo que dice el Vaticano. Pero él siempre quiere más, quiere pasar por sobre la autoridad del Vaticano. Entonces, para mí, en ese sentido, la opinión del presidente no vale, y yo me ajusto a lo que dice el Vaticano. Si él lo quiere sacar, para mí monseñor Baseotto va a seguir siendo el obispo castrense. Que aparte está en defensa de la vida y de una buena educación sexual, y yo lo apoyo en todo eso. Y voy a hacer caso a lo que diga el Vaticano y no el presidente de la Nación.
- Ése es uno de los puntos que usted mencionaba en sus cartas, el que la movió de entrada a comenzar a escribir.
- La primera carta que no salió publicada pero circuló por Internet fue por ese tema. Ése fue el primer punto. El segundo punto fueron los dichos de la señora Hebe de Bonafini, que lo condenaba al Papa al infierno. Ahí, mi hijo más grande me dijo: "¿no vas a hacer nada?, lo está insultando por la tele". Entonces, dije: "sí, vamos a hacer algo, vamos a escribir otra carta a ver si ahora la publican". Y esa carta salió publicada. Y también por los escritos de la Catedral, donde escribieron "Iglesia basura, vos sos la dictadura". Yo digo que hay una agresión constante hacia la Iglesia y me indigna como católica.
- No es casual que esto suceda, porque en el fondo lo que se intenta es socavar los principios de la sociedad, ciertos valores, ciertos principios. Porque cuando uno ve todas las pintadas y muchos medios de comunicación pegándole sistemáticamente a la Iglesia Católica no se puede pensar que esto es inocente. Ayer a la noche, por ejemplo, se vio por televisión una parodia del nuevo Papa, donde a la z de su apellido se la convierte en la cruz esvástica. ¿Qué ocurriría si estas cosas las hicieran con otras religiones, como el islamismo o el judaísmo? - Saltarían. Reaccionarían todos.
- ¿Y por qué los católicos no tenemos derecho a reaccionar?
- Exactamente. Yo soy libre para reaccionar frente a lo que creo que me insulta. Estamos en un país en democracia y puedo decirle al señor presidente todo lo que pienso de lo que está haciendo con mi religión.
- ¿Se sintió discriminada como mujer? Porque su marido fue el que tuvo que pagar las consecuencias de sus expresiones. Luego se suspendió la medida de castigo porque se dieron cuenta de que no correspondía. Pero en el fondo lo que se planteaba era que usted no podía hablar porque es la esposa de un militar. Sin embargo, usted es una ciudadana como cualquier otra.
- Yo soy una ciudadana como cualquier otra. Y una vez la senadora Cristina Fernández de Kirchner dijo que las mujeres no tienen que ser portadoras de apellido. Y, bueno, yo lo tomé. Yo hablo por mí, no hablo por mi marido. Así que mi marido, pobre, no tiene por qué pagar las consecuencias de lo que yo digo.
- Cuando la señora Hebe de Bonafini dijo en una entrevista que si en el Museo de la Memoria no estaban los fusiles de los terroristas ese museo no iba a servir para nada. Y al poco tiempo fue recibida en la Casa Rosada por el presidente. ¿Qué siente usted frente a esto?
- Esa mujer siempre incita a la violencia, continuamente. Por otra parte, yo haría un Museo de la Memoria con los militares muertos de aquella época, con todas las familias que perdieron sus hijos. Porque acá hay un problema muy grave: están siendo juzgados los militares, ¿pero del otro lado quién está? Si fueron ellos los que empezaron la guerra. Fueron ellos los que ponían bombas. Fueron ellos los que secuestraban. Y le pidieron al Ejército que saliera en defensa de la Patria. ¿Y qué pasó al fin y al cabo? ¿Están pagando los militares? ¿Y de aquel lado no hay nadie? Y los que están, que están disfrutando afuera, ¿con qué plata? ¿Todavía les quedó plata de la subversión? ¿De cuando asaltaban los bancos para comprar armas? No, yo esto no lo quiero.
- Además, no están en Cuba viviendo…
- Hay algunos que están en España disfrutando de la buena vida, mientras otros acá están siendo juzgados. Entonces, le pido al señor presidente que haga justicia. Que si juzga de un lado, juzgue del otro. Si los quiere tener a todos los montoneros sueltos, entonces que tenga también a todos los militares sueltos. Que equipare las cosas.
- En el año 1976 la dirigencia política prácticamente se lavó las manos, dijo que no sabía como arreglar el problema y le pidió a los militares que se hicieran cargo. Miraron para otro lado y luego dijeron: "no, se les fue la mano". La Argentina tiene un comportamiento político muy traicionero. Aclaremos que usted era chica en esa época y que su marido también, todavía no había ingresado al ejército.
- Así es, yo era chica en esa época, pero al casarme con un militar quise saber bien cómo había sido todo. Además, ellos también me preguntan. Uno no podía estar tranquilo en su casa, tenía miedo que en cualquier momento sucediera cualquier cosa. Entonces, qué se cuente bien cómo fue la historia. Porque yo estoy pagando todo esto en el colegio de mis hijos, también. A veces los educan mal en sentido: les dicen lo que quieren, que los militares son asesinos, cuando los militares no son asesinos, sino que salieron a defender a la Patria. Eso repercute en mi familia porque les tengo que estar explicando que no, que lo que les dice el Gobierno es mentira. Además… En una frase de mis cartas yo le dije al presidente de la Nación: "dime con quién andas y te diré quién eres". Y jamás me arrepiento de haberla escrito. Y a medida que siguen pasando los hechos y las cosas, la sigo afirmando. Hay que ver por la gente que está rodeado. Mucha gente de aquella época.
- Además están generando en la sociedad toda una cuestión que no sé si la gente tenía ganas de volver a discutir. Yo tengo dudas de que la sociedad esté preocupada por lo que pasó en los 70. Entonces, están generando un odio y un enfrentamiento innecesario.
- Yo me quiero olvidar de ese tema. Sinceramente quiero mirar hacia delante. Hay problemas mucho más importantes. Muchísimos. Pero el señor presidente de la Nación se empeña, todos los días, en hacernos recordar esos hechos. Es él quien tiene un continuo enfrentamiento con el pueblo argentino. Lamentablemente, yo por él no me siento en absoluto representada.

15.3.06

Estén cerca

Sigue encendida en el mundo la llama de la guerra emancipadora. Estados Unidos no afloja con su codicia. Hay todavía sangre. Fuego en la trinchera. Ráfagas arrebatadas y calientes inflaman el aire del mundo. Estamos en días creadores, revolucionarios, y de esta tremenda experiencia surgirán nuevas estructuras. Nuevas formas.

El proceso revolucionario de América latina, nuestro proceso, ha llegado a su madurez. Nosotros, los trabajadores de todas las clases hemos aprendido bastante. Conciencia, medios, táctica. Hemos aprendido la lección de nuestras tremendas derrotas sufridas. De nuestras derrotas tenemos una lección para ofrecer al mundo entero: un equipo dirigente que se está animando a surgir con ideas inquietantes, una fina y disciplinada red de medios muy bien lograda para las luchas finales contra el enemigo burgués, y un plan inequívoco para la conquista total de un mundo nuevo.

De a poco les iré contando quien soy. De mi escritura irán dilucidando mis opciones. Tengo un plan, un programa que abarca varios espectros. Tengo algo para decir, soy argentino y latinoamericano. Y todos los asuntos que se desarrollan sobre nuestra áspera tierra me conciernen. A todos les quiero decir, a los latinoamericanos y a los que no, alerta con nuestra tierra. Somos el futuro habitat.

A todos ustedes los invito a estar cerca, juntos, a participar de un momento nuevo. Al que se cope es un amigo y al que no un enemigo. Como ya saben. En el próximo envío aportaré algunos textos interesantes. Se cumplen los 30 años del golpe asesino del 76. Hay alguien que tengo en la mira y se llama Cecilia Pando. También quiero hablarles de la caída de Ibarra y de algunas experiencias alternativas de Latinoamerica. El mundial 2006 y Evo Morales. Y el ojo avizor de la corruptela pedorra de la ciudad porteña de mi único querer. Amigos, estén cerca.