30.7.06

David Viñas, sus personajes y su lugar en la cultura
“Francamente, no me van los títulos ni condecoraciones”
Según el escritor, los personajes de Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX, su primera novela desde 1995, “son una colección de heterodoxos, de tipos a contrapelo”, militantes de los setenta que arrastran sus dudas y contradicciones, pero se obstinan en ir contra la comodidad de lo establecido.


Por Silvina Friera (Página 12)

La calle Corrientes no sería la misma sin David Viñas subrayando con ferocidad y malicia el diario La Nación en el café Losada. Pero para sorpresa de Página/12, el escritor está haciendo marcas y cruces en otro matutino. “Ya no se puede leer más el diario de los Mitre, es excesivamente clerical, intolerable para mí”, aclara, y lanza una risotada. Nunca se fue, siempre está dando batalla y polemizando, pero no publicaba una novela desde 1995, y un poco se lo extrañaba, aunque en estos últimos años se hayan reeditado buena parte de sus mejores ensayos y artículos periodísticos. Quizá por esa prolongada ausencia de la ficción –muchos se preguntaban en qué andaría “el viejo Viñas”–, en la portada de su nuevo libro, Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX (Sudamericana), aparece una frase que sintetiza lo que los lectores estaban esperando: “El regreso del maestro”. Viñas enciende un cigarrillo rubio y, siempre cultivando un estilo a contrapelo de lo consagrado y canónico, rechaza que lo llamen maestro. “Tengo una formación más bien anárquica. No me gustan los títulos ni las condecoraciones, francamente no me van. No creo en ese tipo de historias. No soy un pedagogo, soy sólo un vecino.”

Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX está dedicada a los dos hijos de Viñas, María Adelaida y Lorenzo Ismael, asesinados por la dictadura militar. Y la dedicatoria es doblemente significativa porque los personajes de la novela –Tartabul, El Chuengo, Moira, El Tapir, Pity y El Griego– fueron militantes políticos en los setenta. “Es como un balance, quizá una especie de réquiem”, comenta el escritor, que se propuso reactualizar Los siete locos, de Arlt, en la generación del Che. “Pero mis personajes tienen un proyecto más laxo e impreciso, incluso entre ellos se cuestionan si son una barra, un rejunte o una especie de asociación ilícita”, explica Viñas.

El primer epígrafe del libro es una marca contundente de la intención del autor, que cita esa genial frase de Leopoldo Marechal: “Solemne como pedo de inglés”.
–Arlt señaló que sus personajes eran individuos y mujeres de esta ciudad a quienes él había tratado. ¿Sucede algo similar con Tartabul...?
–Sí. El Chuengo está inspirado en el escritor Carlos Correas (compañero de ruta en la revista Contorno). Lo entrañable de este personaje es la tensión que genera su homosexualidad. El Tapir es probablemente el más organizado de los cinco, un militante que lógicamente se frustra, se margina, pero siempre conserva cierto delirio para enfrentarse a las cosas que no le gustan, y que quiere cambiar. El Tapir tiene un fuerte componente religioso y está como “fumando espero” (risas).

Un hombre muy parecido a Viñas se acerca a la mesa y le cuenta al escritor:
–Hace poco una chica me confundió con vos; quería que le firmara un libro. Y como me dedico a dibujar y justo andaba con un dibujo mío, se lo regalé.
–Me parece muy bien –le dice Viñas. Es un buen entre (risas).
–Le dije que yo era más joven y más lindo que vos.
–No te quepa la menor duda (risas).

Viñas opina que en ningún momento quiso hacer una novela estrictamente testimonial o política. “Más bien me interesó el acercamiento a los personajes; trabajo más con las figuras individuales, con el estilo y con las distintas resoluciones, muy condicionadas por lo que se vivió en este país.”
–¿Por qué “el verdadero suicidio es sobrevivir después de la derrota”, como dice uno de los personajes?
–Escribí una contratapa sobre Haroldo Conti en este diario (publicada el 4 de mayo pasado) que empieza diciendo: “Confuso privilegio ser sobreviviente”. Privilegio ambiguo y equívoco porque podés llegar a convertirte en una suerte de especialista en epitafios. Eludiendo una entonación victimista, que me pesa, trato de recuperar muy contradictoriamente elementos que estaban ahí, que se jugaban y se siguen jugando, como las discrepancias con lo dado, con la cultura propuesta. Mis personajes son una colección de heterodoxos, de tipos a contrapelo, que te diría que es la única gente que me interesa. Quiero recuperar el contrapelo que había en los años setenta, la gente que se obstinaba con la disconformidad, los que decían: “Esto así no me convence, hay que buscar otra alternativa”. Son personajes anti-rutina porque han resuelto vivir a contrapelo de su comodidad. Obstinarse en eso me parece que es lo que vale la pena.
–¿Qué marcas dejó esa derrota en la política argentina?
–Sin duda la despolitización. Había una vieja definición que decía que el hombre es un animal político: “Si le sacan la política, queda el animal”. La política es la comunidad, la calle, el intercambio, el salir de la autocomplacencia. El resto, entre otras cosas, me aburre. Viejo, esto ya me lo sé de memoria, inventame alguna...

–¿Qué les hubiera pasado a los personajes de la novela con la figura de Kirchner?
–Seguirían fumando y esperando (risas). Me interesa más Evo Morales, tiene una mayor nitidez y latinoamericanismo. Evo apuesta a otra cosa, con mucha conciencia de todas las dificultades y limitaciones que tiene. La figura de Kirchner se me diluye, prefiero la de Evo porque veo que hay una propuesta que polemiza con el discurso único, que es lo sabido, lo canonizado.
–Pero Kirchner forma parte de la generación del setenta, que es la protagonista ineludible de su novela.
–Desde ya, lo mejor de Kirchner fue cuando le dijo al teniente general Bendini: “Proceda”. Esto lo comenté en Cuba, porque podría haber convocado a un sargento o a un cabo para que sacara los retratos de Videla y de Bignone. Ese fue el mejor momento del gobierno de Kirchner, no me lo voy a olvidar. Bendini tuvo que poner un banquito y sacarlos.
–¿Por qué Tartabul duda tanto cuando le ofrecen una candidatura?
–Es una referencia al menemato. No es que haya pasado estrictamente la aplanadora, sino que todo el llamado pragmatismo era una forma más frívola y presuntamente divertida del discurso único. Le hacen ofertas, lo quieren cooptar. Si algo define a Tartabul es su ambigüedad, es el más marginal de todos, el vocero y el narrador. Tartabul es el personaje de La bolsa de (Julián) Martel, un loco pintoresco de Buenos Aires que imitaba los diversos discursos de los grandes oradores de 1890. Es una especie de gran bufón que, dentro de sus enormes limitaciones, dice las cosas que el resto disimula.
–¿Qué rol cumple un bufón en la sociedad?
–Es todo lo contrario del verdugo, que te corta la cabeza. El bufón habla, pero merodea las zonas de poder. Su proyecto de discurso es la suma de los lapsus del discurso oficial, es como (Florencio) Parravicini, que trabajaba sobre esa zona de las cosas mal dichas, del malentendido, de los escamoteos y de las complicidades. Tartabul es un Parravicini que no se quiere enganchar con nadie. Si se engancha de manera categórica, deja de ser bufón y pasa a ser un vocero o un intelectual orgánico, y él no quiere ser nada de todo eso.
–El Griego, que termina siendo embajador en España durante el menemismo, ¿en quién está inspirado?
–¡Uff!... en muchos. Me remito a la definición que hace Jauretche: es un intelectual que sube al caballo por la izquierda y que baja por la derecha. Cada uno de los personajes es un collage, como las frazadas que hacían con parches las tías viejas. Fíjese que en el final de la novela, el narrador dice: “Damas y caballeros, soy un dromedario”. El collage es lo contrario de la pureza; un personaje que deja de ser un collage se convierte en una suerte de tótem inverosímil. Es como si yo me postulara como un maestro, no soy un maestro, soy un collage.
–También se lo suele llamar “maestro” a Sabato...
–Intentó hacer lo suyo y creo que en estos momentos está caído, y entonces es fácil pegarle, como a esos muñecos que estaban en las puertas de las talabarterías a los que les daban una piña. Busquemos por otro lado...
–¿Por Borges, quizá?
–Lo que rechazo de Borges es que se burlaba del pobre tipo, del marginal, del hombre sin propiedades. En cambio, Walsh, por ejemplo, en Nota al pie, no se burla; se hace cargo del pobre diablo e incluso se pregunta qué tengo yo de pobre diablo, de fracasado.
–¿Usted se hace esa pregunta?
–Desde ya, permanentemente. El bufón no trabaja con los catecismos, no reza el rosario, más bien practica la blasfemia, la herejía. Elige lo profano. En este momento se abre en el campo de la literatura y de la política el enfrentamiento entre lo consagrado y lo profano. Evo Morales es un gran profanador.
–¿Y quiénes serían los escritores que trabajan hoy con la profanación?
–(Guillermo) Saccomanno y (Eduardo) Belgrano Rawson tienen ademanes, entonaciones y gestos profanadores. Son dos bufones que suponen que hacen reír, pero ¿de qué?
–¿Por qué eligió un título tan tajante: Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX?
–Durante mucho tiempo, lo que santificaba una novela era que fuera abierta, pero la mía es cerrada. Una novela abierta siempre me parece una convocatoria al happy end. “Perdonen la tristeza”, como decía Vallejo, pero en mi novela está la presencia de la muerte. Acá es corte y confección.
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15.7.06

Libros: David Viñas habla de su nuevo libro, Tartabul. Uno de los últimos (y mejores) autores en combinar la figura del intelectual, el ensayista y el escritor de ficción, miembro fundador de la mítica revista Contorno, profesor celebrado por pares y alumnos en la UBA, autor del ineludible Literatura Argentina y Realidad Política y de una docena de novelas que atraviesan la historia nacional con ajustado pulso literario, David Viñas acaba de publicar una novela que funciona como Summa intelectual de toda una vida.

1. El Negro Fontanarrosa me contó que, de pibe, su primer enganche con la literatura argentina fue a través de Viñas: “Los personajes de sus novelas –me dijo el Negro– hablaban como mi viejo. No hablaban de tú. Y puteaban”. Además, convinimos con el Negro, en esas novelas se cojía. Con jota, cojer. Daba la impresión de que por primera vez se cojía en nuestra literatura tan pacata. El 24 de diciembre pasado, me acuerdo, entré en la librería Losada y lo encontré a Viñas en una mesa del bar. Conversaba con un muchacho italiano, profesor de literatura. Viñas me invitó a la mesa. Le dije que me gustaría hacerle una entrevista, tener con él una charla sobre su obra narrativa. Porque en los últimos años su producción ensayística, la crítica, opiné, pareciera haberle hecho sombra al escritor de Los dueños de la tierra, Un dios cotidiano y Hombres a caballo. Viñas respiró, tomó aire, resopló y se atusó el bigotazo. Pensé entonces –y lo sigo pensando ahora–: es fácil reportearlo y con sus declaraciones, siempre frontales, recortar una frase que arme un escandalete en la parroquia literaria. “Viñas de ira”, parodió Viñas acordándose. Hablamos un rato acerca de lo que se publica, de la uniformidad en ese formato que las editoriales persiguen para cumplir con lo que se supone es el gusto del mercado. “La muerte del sujeto, mi viejo”, dijo Viñas. Y no era un rezongo. Iba en serio. En esos días, Viñas viajaba a Cuba. Quedamos en que lo llamaría a su vuelta. Arreglaríamos un encuentro. Pasaron más de seis meses desde entonces.

2. La biografía de David Viñas no patentiza con simpleza las contradicciones de cualquiera de los escritores argentinos: las exaspera. Crispa, ésta puede ser la palabra. Las contradicciones provienen de su formación: colegio de curas, colegio militar (donde fue dado de baja, según escribió, en el ‘45, por insubordinación ante tropa armada). Después sigue: presidente de la FUBA antiperonista (de ese tiempo, una anécdota: cuando Jauretche, funcionario del Banco Nación, lo mandó preso durante una huelga), pero cuando Evita se está muriendo, se entibia su apreciación de las masas descamisadas a las puertas del hospital como cuadro tolstoiano y no como rejunte plebeyo (Viñas, cabe acotarlo, le toma el voto a la Evita agonizante en el Hospital de Lanús: hay una foto. Y después, en un noticiero de época, se lo ve bajando las escaleras del hospital con la urna). Más tarde, Contorno, el cóctel del marxismo con el existencialismo. Contorno puede ser una movida sobrevaluada, pero lo indiscutible es que ahí hay, en lo literario, ejes imprevistos hasta entonces: la relectura del peronismo, de Arlt, de Mallea y de Marechal. La intelectualidad más crítica de entonces: su hermano Ismael, León Rozitchner, Noé Jitrik, Carlos Correas, Oscar Masotta, Ramón Alcalde, Rodolfo Kush, entre otros. Masotta, el más sartreano: “Hasta se estiraba los ojos hacia atrás para ver si lograba el estrabismo de Sartre”, ha contado Viñas. En Contorno, Masotta publicaría su artículo “Sur o el antiperonismo colonialista”. Contorno es la búsqueda de comprensión del hecho maldito del país burgués, como lo llamó Cooke. Viñas es el gesto adusto, el bigote entre marcial y mexicano a lo Zapata, de prócer (a su modo, debe ser consciente Viñas: ha sido canonizado prócer, argumento que sirvió no hace mucho para despacharlo de la Facultad de Filosofía y Letras –¿a quién se le ocurre parar un cuatrimestre en Walsh?–, pero el prócer –resistiéndose albronce en vida– persiste en su oficio y dirige hoy la revista de crítica literaria El Matadero y coordina un proyecto de historia social de la literatura nacional). Viñas es, además de una prosa, una imagen pública en consonancia: se acoraza en una seducción recia. (Una secuencia de sus sucesivos retratos en sus libros probaría esta afirmación.) Además, si como alguna vez lo sostuvo, “las solapas son un género literario”, no lo son menos las fotos que un autor propone a lo largo de su obra. A propósito, Viñas es también paradigma de galán veterano de los intelectuales argentinos: su arrastre con las alumnas, como se comenta, sumado a un flirt a lo Miller-Monroe, pero en versión local, con Soledad Silveyra, idilio que deparó su alboroto chismoso y la tirria de los castrati.

3. A menudo, Viñas ha dicho que los intelectuales comprometidos argentinos se suben al caballo de la historia por la izquierda y se apean por la derecha. El Viñas comprometido de antes, ahora está, a los ochenta, más combativo que nunca. Combate: un rasgo que, a veces abusando del refunfuño en el estilo, se constata en cada una de sus intervenciones, de sus artículos y en el enfoque de la literatura argentina con su relación sempiterna con la política. Lo que ha generado la inquina de que se reseñara su labor crítica como una novelización. Epopéyica, se ha dicho de su visión de la historia de la literatura nacional. Pero, ¿qué pretendía esa crítica de presunto rigor académico? ¿Que el escritor, por practicar la crítica, el ensayo como forma, debía renegar de su oficio de narrador? ¿Que no concibiera justamente a través de un relato los viajes cipayos de los intelectuales dependientes del centro? Imperdonable: la figura del crítico –para muchos, y parte del malentendido lo ha fomentado Viñas, por su afán de polemista, donde no tiene contrincantes– ha opacado la del narrador. Después de Hombres de a caballo la narrativa de Viñas se ha vuelto compleja: joyceana, se diría. (Volveremos sobre esta cuestión, lo joyceano.) Y ahí está Cuerpo a cuerpo, la alternancia de la estampa con el fluir de la conciencia, la acción y las palabras que confluyen, luchan y se enturbian, debiendo ser leídas bajo el iceberg en un tironeo violento, porque si hay un rasgo que define la literatura de Viñas (tal como él definió la literatura argentina a partir de Echeverría) es la violencia. La violencia de lo económico, lo ideológico, lo político, y ahí está lo nodal de su obra: en los cuerpos violados.

4. Más acá, contradicciones y arrepentimientos. O la autocrítica, en términos marxistas, como constante. En tono de comedia, Viñas ironiza en su nueva novela, Tartabul, sobre ese número de Les Temps Modernes dedicado a la Argentina en el ‘81, que él dirigió. No obstante, este hecho lo puso en el currículum de su Antología personal. Lo que no es una humorada es el revuelo que armó en el ‘90 su renuncia a la beca Guggenheim, una beca que no se gana si uno no se presenta. Viñas ha admitido que después de ganarla la rechazó. Sus argumentos: discusiones con los amigos, la conciencia de los Estados Unidos –país donde fue alguna vez profesor invitado, y ahora, en Tartabul, se recrean experiencias de campus–, Estados Unidos, digo, como potencia responsable de la muerte de sus hijos, a quienes dedica ahora su novela última. Lorenzo Ismael, arrojado de un avión al río. Adelaida, desaparecida. De esta experiencia de pérdidas no se vuelve. Viñas lo ha dicho: “Nadie olvida. Ni los verdugos, ni los humillados. Los verdugos, porque apretar una persona es una experiencia límite, feroz, infame, miserable. Y nosotros, las víctimas, tampoco olvidamos”. Desde acá resulta que acercarse a la literatura de Viñas es hablar inexorablemente de política: inseparables las dos. Así se explica que, siempre, sus declaraciones –esas que se recortan para el escandalete mediático facilongo: “Si me apuran, digo que Walsh es mejor que Borges”– provienende esa marca: la de víctima. Quien no comprenda esta marca, no comprende a Viñas: no se le puede discutir al cuerpo. En consecuencia, difícil separar la marca en el cuerpo de la marca en el papel.

5. Volviendo: el sujeto. ¿Por qué separar biografía y obra: las contradicciones? ¿Hasta dónde pueden aislarse unas y otras? A un tiempo, ¿se puede aislar el sentido de un discurso del contexto que lo produce? A Viñas, está comprobado, le importó siempre explicar el presente desde el pasado antes que andar haciendo borgismos, es decir, lances a futuro: esa historia de la eternidad. Entonces, ahora, Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX. Viñas ha dicho que su propósito consiste en “actualizar los personajes de Los siete locos en la generación del Che”. Uno de los personajes clave, quizás el personaje, es el Chuengo, una especie de Carlos Correas, compañero de Contorno, que exhibía su homosexualidad de manera muy agresiva. El Chuengo, paródico, homosexual, traductor de Keats: “Me jode la tolerancia”, dirá el Chuengo. Y después: “Yo, pulastro”. Ahora, Viñas vuelve a la carga con su nueva novela: “Escribo por humillación”, dijo alguna vez. Y también: “Todo libro es una apuesta”. Ahora, escribir es, en esta novela, hacerlo sin renunciar a la esperanza, pero inscribiéndola en la rabia.

6. Desde sus orígenes, la narrativa de Viñas cumple un proyecto casi galdosiano. (¿Un Galdós nacional que en su estrategia narrativa ha cruzado la narrativa norteamericana, vía el existencialismo y Lúkacs, con lo criollo?) ¿Por qué no considerar sus novelas como “episodios nacionales”, pero “rabiosos” (para emplear un adjetivo arltiano): la Patagonia de los huelguistas fusilados, la Semana Trágica, el peronismo, las defecciones de la intransigencia radical. No se trata de novelas históricas: es otra cosa. Para Viñas, el pasado, como para Faulkner el del Mississippi, es un espacio donde articula su mitología personal (el pasado con los curas, el pasado con los militares, el pasado militante), pero también, en extremo, con la política. (A propósito de Faulkner, también Hemingway & Co.: habría que ver cuánta influencia hay de la literatura norteamericana en el primer Viñas y hasta dónde él, genio y figura, no rinde homenaje a los hombres sin mujeres. Y antes de cerrar el paréntesis, considerando Rodolfo Walsh, el ajedrez y la guerra, ¿qué son si no arquetipos de machos solitarios Walsh y él, durante los ‘70, en una isla del Tigre, fantaseando en torno de una Evita guevarista?). En Hombres de a caballo, su novela del ‘67, es donde empieza a imprimir un giro en su escritura de ficción. La novela, dedicada a Carlos del Peral –el guionista y letrista de Pajarito Gómez–, Rodolfo Walsh y Mario Vargas Llosa, es un relato que hurga entre los entresijos del militarismo (Viñas dirá más tarde, autocrítico, que no alcanzó a ligar los milicos con lo económico). La prosa de Viñas cambia. Distintos puntos de vista, pasajes en bastardilla para marcar el yo. Cabe una digresión: Proust le asignaba a Bergotte, el escritor que evoca a Anatole France, el atributo de suavidad. Una escritura suave. Pues bien, a partir de Cuerpo a cuerpo, publicada en el exilio en 1979 (y reeditada ahora, como mucha de su obra, pero con un capítulo menos), la prosa de Viñas se vuelve áspera. Hay un deseo entre escritores: agarrar de los huevos al lector y no soltarlo. Cuerpo a cuerpo comienza con una estampa en la que se reproduce esta acción, pero no ya con el afán de “interesar” al lector sino de agarrarlo y transmitirle la violencia a través del lenguaje: la escena se construye como ilustración, el diálogo entrecortado, la experimentación joyceana. Todo violencia menos suavidad. El procedimiento se extrema después en Jauría, Prontuario y Claudia conversa. Llama la atención: aquella intención narrativa que relumbra en sus ensayos desplegando las ideas, acá se corporiza y se convierte en detención –eso de la estampa–, pero también se vuelve primer plano deuna pintura sangrienta de Carlos Alonso (detalle: el artista también es padre de una militante asesinada por la dictadura, y surgirá alegórico en el final de Tartabul). Entonces, acá, una hipótesis: desde dos hijos muertos, la carnicería, es imposible articular un relato que no transmita las marcas del matadero en el cuerpo. Es verdad: hay quienes se fastidian aduciendo que es difícil leer a este Viñas. Pero lo que subyace en esta dificultad es una pereza educada a través de la literatura estándar, la novela fast food. No es Viñas el difícil. (Tan difícil, si se compara, como el último Onetti, cuando ya no le importaba.) Son los lectores anestesiados los difíciles. No hay lector más reacio a despabilarse que aquel anestesiado. Pero lo de los episodios, ahora en esta novela, adquiere otro carácter: actualización de relato de época fragmentado y episódico; Moira, la guerrillera chetona, la cautiva del chupadero, le ordenará a Tarta cómo contar su historia: “Sangrías, glosas, subtítulos (...). Aprendí a separar las palabras con un guión (...). Ahora, aquí mismo, estoy cruzada porque marcan cada uno de mis capítulos. Corregí, Tarta; borrá: poné episodios”. Y los episodios, esquirlas, se leen en esta novela –como no puede ser de otra manera– mutilados.

7. Joyceano, escribí hace un rato. Joyce, entonces. Tartabul arranca con un epígrafe, un dicho que cierra el Adán Buenosayres: “Solemne como pedo de inglés”. Durante un largo rato, entre los ‘60 y los ‘70, desde Primera Plana, se sostiene que Marechal es el Joyce argentino. Antes que preguntarse qué es ser Joyce, conviene detenerse en otra pregunta: ¿qué es ser un escritor argentino? Viñas fonetiza lo extranjero, chamuya lunfa, putea –eso que contaba Fontanarrosa– y se luce con la cita culta, se refocila en un humor zumbón y escarba en las llagas de lo macabro, que funciona como una respuesta a la pregunta adorniana local: ¿cómo escribir después de la ESMA? Un aforismo hindú (¿apócrifo?) proporciona una contestación: “Si te caés al suelo, usá el suelo para levantarte”. (Viñas, que conste, ya había intuido lo que hay en la tortura en Un solo cuerpo mudo, 1963.) Lo dramático, ahora: robarle la pistola a un cabo de policía para ingresar a la guerrilla. Paula y su hija, entre los jóvenes que el Viejo echa de la Plaza. Quizás uno de los momentos más pavorosos: en los ‘70, la ejecución de un militar en el fondo de un taller mecánico. Hay más: la prisionera violada y sometida por el represor, embarazada de él, y el represor metejoneado que la lleva a abortar en un vehículo con escudito a una clínica de Floresta. Y más tarde, en democracia, el encuentro con el represor, su seguimiento, la imposibilidad de venganza. (Esta parte, promediando la novela, precedida con reflexiones sobre Borges.) Metáforas, muchas: Avanzaron las aguas, se desbordó el Riachuelo, una sudestada sin piedad y las cosas que se vieron en los zanjones. A menudo, arranques poéticos: Llovían ataúdes. Fuego. Lluvia de ataúdes en llamas. ¿Los fierros de nuevo?

8. En la novela, en un gesto que aspira a la verosimilitud desplazando lo ficcional, surgen, como en un cameo, personajes reales como Rodolfo Walsh, Boris Spivacow, Carlos Monsiváis, Herman Schiller, Sara Gallardo, Osvaldo Bayer, Inda Ledesma, Roberto Cossa, César Fernández Moreno, Ricardo Piglia, Santiago Kovladoff, Germán García, Beatriz Sarlo y Horacio Verbitsky, entre otros. Para algunos, un guiño, un homenaje. Y para otros, una palmada, una chicana, la indirecta punzante. La novela, entonces, como recurso ficcional, al incrustar seres reales, se torna a la vez payada y se cuestiona a sí misma. ¿En qué lengua está escrita Tartabul? Está escrita en Viñas. (Una pregunta lateral, pero no tanto: ¿y si lo que Viñas hace con la novela fuera una indagación similar a la que hace Celán con la lengua de sus verdugos?) Si Tartabul toma como premisa de elenco Los siete locos, despega desde el inicio de esta apoyatura, y el salto que pega esel de una novela loca. (Digamos: lo que Saluzzi es a Piazzolla. Una abstracción que, partiendo de cosas concretas, consigue un ritmo que no se encuentra a la vuelta de la esquina.) Tartabul es una vasta partitura coral de los argentinos de fines del siglo XX, sí, pero también la de los argentinos revolucionarios de clase media de los ‘70, luego oportunistas con maquillaje, acomodados al rumbo de los ‘90. (Aclaremos: el título de la novela es el nombre de un bufón, Tartabul, que divierte a los financistas de La bolsa, la novela xenófoba de Julián Martel, que describe, pionera, la marea especuladora de la City cien años antes.)

9. Cuando Masotta decía que cualquiera que hubiera leído a Sartre podía haber escrito su ensayo sobre Arlt, se chingaba en la boutade. Faulkner, casi en los mismos términos, pero menos “sartreano”, sostenía que Hemingway o Fitzgerald podían haber escrito sus novelas de no haberlo hecho él. Lo que se elude con esta cuestión del “cualquiera” es la cuestión del sujeto. Si cualquiera puede, nadie es responsable: la responsabilidad se disuelve. Para discutir: ¿quién escribe qué? La noción de autor es la del sujeto. Volviendo: el caso Joyce. Las literaturas “menores”, las “pequeñas”, esas que se forjan a sí mismas al margen, en la periferia. La literatura irlandesa, pensemos. (Una asociación: lo que puede unir Un dios cotidiano con la trilogía de pibes pupilos en un internado, los cuentos de irlandeses.) A Joyce, preguntémonos, ¿le importaba su traducción? Desde el vamos, todas las traducciones de Joyce renguean (y en particular los amagues vernáculos de volcar las pesadillas de Finnegan’s, el tabernero borracho, al español). Es en este punto que Viñas se vuelve irlandés. Si un libro de narrativa argentina actual no tiene expectativa alguna de ser traducido, justamente, es Tartabul. Tarea prometeica traducirlo para quien no domine no sólo “el lenguaje de los argentinos”. Entonces todo este rollo de la traducción se resignifica: lo que importa no es tanto ser leído sino cómo. Y este cómo –hoy, que estar a la moda es estar globalizado– se resignifica: importa también dónde ser leído, por quiénes. Entonces, el traductor imaginario debería, entre otras situaciones, asumir una historia, un cuerpo, sus marcas (los hijos muertos, las novelas, los ensayos, los debates, la imagen pública). Es decir: una identidad. Ser Viñas.

10. Pensar hasta dónde la operación de lectura que exige esta novela no es acaso el desafío que implica erigirse, de lejos, en el Ulises nacional. ¿Por qué no pensar Tartabul como un poema en prosa, que se afirma en lo social desde la reminiscencia íntima, la evocación y la cita? Entonces, lo que va de los Dublineses al Ulises en Joyce es lo que va, en Viñas, de Las malas costumbres a Tartabul. El trayecto configura el blanco contra el cual Viñas escribe. Como me lo había dicho esa tarde en Losada: “La muerte del sujeto, mi viejo”. Quizás eso que me había dicho era, al modo de un Vizcacha zen, la respuesta a todas las preguntas que podía hacerle. Preguntarle qué, me pregunto. Ni oráculo, ni sabio: en esa respuesta, conjeturo, está todo. La summa Viñas. Todas las respuestas son una y están en esta novela. Subvirtiendo el valor de la inmanencia del texto, la escritura, refutándose a sí misma. La narración de la Historia y sus historias como acto. Lo que cuenta. Por Horacio González

David Viñas está investido de las altas virtudes de la crítica literaria, como analista del rito y como practicante de las artes de la retórica. Pero Viñas no critica meramente escritos o símbolos que se ofrecen al análisis sino que él mismo elabora un cuerpo de sabidurías que se confrontan con la lengua ritual argentina y la desafía, y con la configuración simbólica de los poderes y los reta a duelo. La estirpe de los duelistas, de los espadachines y de los grandes monologuistas, es la que le pertenece. El estilo y su desinencia, la estocada, es la forma moral viñesca. De esta esgrima surgen sus libros y los libros que él auspicia.Por Leopoldo Brizuela

“¡Compañera!”, tronó una voz de Júpiter a espaldas de Griselda Gambaro y de mí, que entrábamos, a principios de los ‘90, en un café cercano al teatro San Martín. Fue la primera de las infinitas veces que me presentaron a David Viñas, la más entrañable quizás por la inmediata bajada de cambio de Griselda, al estilo canyengue y querendón de Rosita Quiroga. Y fue “un susto”; dejando que aquel hombre más grande que nosotros dos juntos me triturara la mano, inauguré el perpetuo estado de abatatamiento hasta que su gigantismo tolstoiano me excede y salgo corriendo y me encierro en mi torre a preguntarme: ¿De dónde salió este Borges a quien, a fuerza de añorar el coraje del guerrero, los dioses al fin se lo otorgaron y aprendió a pensar completamente? ¿De dónde ese torrente siempre imprevisible, capaz de pasar de Pablo Podestá a la Guerra de Irak, de Rimbaud a las Madres de Plaza de Mayo en un mismo deslumbrante período que recoge, como un aleph, de cada lenguaje una palabra nueva hasta tejer su pendenciero cocoliche magistral? ¿Y de dónde, pregunto, esos silencios suyos de los que nadie habla, intensos como la misma desolación, la mudez que el propio cuerpo le impone con la intriga del dolor indecible? ¿De dónde se escapó? ¿De unos 50 de panfleto y balneario municipal, de unos 60 dorados como La Ilíada, donde toda pasión iba al mismo río, y cuya sola posibilidad, eso es cierto, nos hace avergonzar de nuestro adocenamiento en la “cultura poética, la más sublime de las inculturas”, y luego en los culteranismos viperinos de la administración pública? No lo creo. Creo más bien que Viñas viene en una corriente que empezó mucho antes que él y que no se ha detenido precisamente porque pasa las horas allí, en el café, en la plaza pública o en la playa de las letras, escribiendo en las entrelíneas de La Nación, dispuesto a lo que venga, a mano el arcabuz. Pero como el Angel del glorioso poema de Juana Bignozzi, Viñas –y algunos pocos nacidos en esos mismos meses: Gambaro, Guevara, Bonafini– por detrás del vozarrón siguen diciendo que más imprescindible y bello que el mensaje es ser digno del destino de la Anunciación: la entrega (¡santo dios, la entrega de sus clases!) que forja el cuerpo como un signo sagrado y perdurable. ¡Y nada más deseado, nada más imposible, vamos, que el día que alguien grite a nuestra espalda: “¡Compañero!”.Por Alan Pauls

Tengo de David Viñas una imagen eminentemente gráfica: sus libros (sobre todo Literatura argentina y realidad política, el libro que no en vano nunca deja de reescribir, el único ensayo sobre literatura argentina que parece rejuvenecer cada vez que lo leo) se me aparecen como puestas en escena tipográficas, grandes planos blancos salpicados de títulos, subtítulos, epígrafes, cursivas, acápites, entrecomillados... Como si, además de escribirlos, y poblarlos con los binarismos rabiosos de un aparato conceptual inconfundible, Viñas de algún modo los marcara, y las muescas que les inscribe fueran tan importantes, o más, que las tesis que plantean. Hay sin duda una actitud, una postura Viñas, versión crítica pero aun así endeudada de cierto envaramiento marcial que ocupa el centro de muchas de sus ficciones. Yo me quedo con su gestualismo, con esa suerte de action writing a menudo desaforado que pone a la literatura y la política más cerca de la intervención pictórica que de las “ideas”.Por Héctor Olivera

Recuerdo a Boris David Viñas, cadete de la tercera camada del Liceo Militar General San Martín (yo era de la sexta), compañero de quienes llegarían a ser el general Harguindeguy y el presidente Alfonsín.Recuerdo a David, en casa de Beatriz Guido, contándole su cuento “El jefe” a Fernando Ayala, cuento en el que se basaría la película inicial de Aries Cinematográfica.Recuerdo a David, en el Edelweiss, recordando una frase de Lucio V. Mansilla: “El día que fracase en todo me dedicaré a crítico”, a raíz de ciertos comentarios negativos sobre “El candidato”.Recuerdo a David abrazándome conmovido después del estreno de La Patagonia rebelde, cuyo guión él había revisado.Recuerdo a David, comentándonos lo que habían dicho sus compañeros del PC cuando Onganía prohibió el proyecto “Los caudillos”: “Solamente con la ingenuidad burguesa de Ayala y Olivera se puede pedir apoyo al Ejército Argentino para un guión de DV”.Recuerdo a David, en la boletería del Teatro Chacabuco, repartiendo vales gratis a todos sus admiradores que querían ver Lisandro. Se ganó un lugar en el Libro Guinness.Recuerdo a David proponiéndome realizar una superproducción sobre La semana trágica en plena emergencia económica, cuando no se podía filmar ni un cortometraje.Ay, David, cuántos recuerdos. Espero que nos duren.Por Guillermo Saccomanno

Fuente: suplemento "Radar" del diario "Página 12" Más información: www.pagina12.com.ar

23.6.06

Pelé vs. el Diego, mirada italiana


“Edson Arantes do Nascimento, Pelé, siempre anda de corbata, lleva de la mano a Claudia Schiffer, habla más de un idioma y frecuenta los salones importantes. La FIFA es como su casa y se hace ver siempre al lado de personas que cuentan. Concede muchísimas entrevistas, la mayor parte de las veces banales. El mejor chiste lo ha hecho sobre Ronaldinho: ‘Es más grande que yo. Cuatro centímetros’. Diego Armando Maradona no respeta ningún tipo de etiqueta, viaja en tribu (su tribu), baila, canta y habla sólo porque no se puede morder la lengua. ‘No me interesaba la ceremonia inaugural. No vine para ver a Beckenbauer y Pelé, estoy aquí por los partidos’, dijo. La historia y la filosofía del fútbol son ellos dos. De la A a la Z, y nadie podrá decidir entre los dos grandes talentos del siglo veinte. Los dos tienen su estilo particular y continúan siendo fieles a ellos mismos y a la memoria que de ellos se tiene. Maradona, por ejemplo, se ha hecho parar por la policía porque transportaba a su familia a 120 kilómetros por hora en un lugar donde sólo se permitía una velocidad de 80 kilómetros. A Pelé, en cambio, no se le conocen transgresiones, siempre elegante, siempre políticamente correcto. En los estadios no se nota su presencia y de Brasil ha estado siempre lejos. Diego vive en la Argentina, para la Argentina. Saluda al equipo en los vestuarios, viste la camiseta de la Selección y canta como un hincha porque en el fondo vino a eso, a ser hincha. Es bello verlo al lado de Claudia y de Gianinna. Cuando la muchacha abraza a papá en los goles da mucha ternura. Pelé, visto de lejos, parece enorme. Pero más solo” (fragmento de una nota publicada por el diario italiano La Repubblica, con la firma de E. G.)

10.6.06

Nunca he contado los segundos interminables de la larga carrera del Burru con la pelota al pie, pero todo cabe en esa agonía. Si Diego contra los ingleses hizo ese mismo camino y mucho más largo y acompañado/acosado por camisetas blancas con todos los números, era Diego. Fue y lo inventó, lo hizo cagándose en todo. Pero Burruchaga no, Burru soy yo, es cualquiera de nosotros. Por eso necesito a Peter Handke a mi lado para que acompañe la vacilación alemana del pobre Schumacher entre salir o no, porque yo y otros millones nos concentramos en Burruchaga que va (vamos) corriendo con el último defensor, ese Briegel, muy atrás, pero con la marca del miedo en los talones. Y corre con la pelota al pie.Toda una vida está jugada ahí: Burruchaga tiene (demasiado) tiempo para pensar; sabe, siente que le ha tocado a él, que no habrá otra, que todo tendrá sentido o dejará de tenerlo en unos pasos más. Es jugarse la vida a un toque contra el miedo. Y Burruchaga sigue, ni mira a los costados –después verá, por la tele, que Valdano se mostraba solo a su izquierda, que Briegel le olía ya la nuca, que la araña del Azteca también lo perseguía...– y demora, demora hasta el final cuando sale Schumacher y entonces sí –leve, definitivamente– con seguro miedo, con respeto al pánico, con la punta del pie y del alma, la toca. La pelota pasa por debajo de la panza de la muerte.Y es gol.
(Extraído de La patria transpirada.)

9.6.06

Entrevista a CHUCK PALAHNIUK, autor de EL CLUB DE LA PELEA. "Una buena historia debe hacerte reir, provocarte náuseas, y después, romperte el corazón".

El rostro de Chuck Palahniuk refleja con exactitud el tipo de vida que el autor de El club de la pelea y Diario ha escogido. La textura de su piel revela que el escritor ha invertido en humectantes y tratamientos faciales, pero sus facciones permanecen duras y prematuras arrugas dan cuenta de una juventud vivida a pleno. El mismo ha confesado que sus técnicas de investigación tienen algo de suicida.El más notorio residente de Portland, Oregon, es el hombre que convirtió a Bret Easton Ellis en intrascendente. Su insolente pluma no se amilana a la hora de describir destripamientos (Haunted) o accidentes aéreos desde el punto de vista del pasajero (Sobreviviente). El contexto justifica sus excesos: sus personajes pueden aparecer exagerados, pero a la larga su propósito es tan ordinario como conectar con otro ser humano. Para algunos, la alienación de la vida moderna sólo permite alcanzar semejante objetivo a través de grupos de apoyo para enfermedades que no padecen o golpeando a alguien hasta ver hueso.Palahniuk pasó de figura de culto a ser parte de la cultura pop debido a la adaptación cinematográfica de su libro El club de la pelea. Gracias a resueltas actuaciones de Brad Pitt y Edward Norton y la dirección de David Fincher ("Seven"), la historia del grupo de sujetos tratando de reconectar con su masculinidad y degenerando en células terroristas, hizo pública esta nueva sensibilidad, con suficiente material para saciar al nuevo séquito que la película despertó.Quien asista a una lectura de Palahniuk descubrirá que el autor no es sólo pose. Con tal de entretener y divertirse él mismo, Palahniuk es conocido por arrojar bombas fétidas a su audiencia y responder cartas de sus fans con pequeñas encomiendas. El escritor sencillamente no responde a la imagen del versado y fatuo representante de la literatura contemporánea norteamericana.Nos encontramos en Vancouver, a donde viajó para juntarse por primera vez con uno de sus autores preferidos, Douglas Coupland (Generación X), en vísperas del lanzamiento del último libro del canadiense. Palahniuk trabaja el estereotipo: bebe café negro, sin azúcar, y te perfora con una mirada inquisitiva y afable a la vez.

- ¿Alguna vez has tenido resquemores a la hora de asistir, por ejemplo, a una sesión de sexalcohólicos anónimos cuando estás investigando para un libro?-
He sido bendecido con una impulsividad inconsciente. Si alguna vez no me siento cómodo, invito a un amigo, como cuando fui al Festival Testicular. Es también una manera de mantener mis amistades.

- ¿Qué le da valía a una historia para convertirse en parte de tus libros?
- Un profesor me enseñó que una buena historia debe hacerte reír, provocarte náuseas y, al final, romperte el corazón. Descubrí que estos relatos no son fáciles de contar para quienes los viven. Muchos de mis lectores vienen a mí porque confían en que yo no los juzgaré. Si es un recuerdo muy doloroso, y yo me puedo reir de él, quien me lo está contando se sentirá mas cómodo y será capaz de repetirlo un poco mejor la próxima vez.

REPORTERODEL CRIMEN.El autor se graduó en 1986 de periodista en la Universidad de Oregon, aspecto que se traduce en la casi naturalista atención al detalle de sus obras. Un hecho de sangre, a su vez, teñiría sus textos de romanticismo y muerte: su padre conoció a una mujer a través de un aviso clasificado. El ex marido de ésta, un neonazi, la había amenazado de muerte si alguna vez la encontraba con otro hombre. Como era de predecir, la mujer y el señor Palahniuk serían asesinados por el sujeto. Eros y Tánatos en estado puro.Palahniuk reveló su homosexualidad hace dos años en una entrevista con "Rolling Stone". No porque fuera un misterio, sino porque nadie le había preguntado antes. El autor ha mantenido una relación estable por once años, probablemente el aspecto más impensado de su personalidad, juzgándolo sólo por sus escritos.

- ¿Dirías que ser feliz sería contraproducente para tu trabajo?
- Absolutamente. Uno escribe para capturar esa parte de la propia existencia que no ha sido asimilada y la disectas hasta que no esté más ahí. Para tener material, tú tienes que perseguir la miseria y este tipo de experiencias.

- Pero hay algo inherentemente perverso al buscar la infelicidad.
- Depende. Si lo enfrentas como un juego, con reglas temporales, tú todavía puedes divertirte. Cuando termino un libro, habré detallado todos mis sentimientos acerca del asunto que me aproblema y ha dejado de ser un tema de preocupación. Algunas veces es incluso un evento material: hace varios años tuve una vecina que tocaba la radio increíblemente fuerte y música que yo detestaba. Discutíamos seguido, llevamos el tema a la municipalidad, y nunca pudimos resolverlo. Por ese entonces escribí Nana, que era sobre un arrullo asesino. De vuelta de una gira para promocionar el libro, mi vecina se había mudado. En medio de la noche. Después de 15 años. Sin una palabra de advertencia a nadie.

- ¿Cuál es la más errónea interpretación de tu trabajo?
- Que mis libros son nihilistas. O que sólo escribo para choquear a mis lectores. Si hay un elemento común en mis novelas, es que en el fondo son romances. Todas giran en torno a un individuo enajenado que se identifica a sí mismo como antisocial. En cada uno de mis libros, el sujeto crea las circunstancias que le permiten volver a insertarse en la comunidad, normalmente de la mano de una pareja.

Los libros de Chuck Palahniuk están plagados de guiños, ya sea a sí mismo (las palabras "liebrecilla azul" y el nombre Gwen aparecen en cada uno de sus libros) o a sus autores favoritos. "La trivia establece la autoridad del narrador. La gran mentira en cada una de mis historias se construye sobre un montón de pequeñas verdades, de modo que, cuando le revele al lector la gran mentira- como que Tyler Durden es una persona y no parte del inconsciente del protagonista- , éste se la tragará sin cuestionarla".Lo extravagante de su prosa se traduce también a sus técnicas a la hora de sentarse a escribir. "Me gusta ponerme en situaciones en las que estoy atrapado sin nada que hacer, como una lavandería o el taller donde están arreglando mi auto. Viajes largos en auto son perfectos, porque tu cerebro comienza a sonar despierto. Siempre traigo un laptop conmigo... ¡El baño! Escribo toneladas cuando estoy tomando una ducha".- Eso no lo creo.- Hey, Stephen King escribe en el baño. ¡Catherine Dunn escribe en la piscina! Hay algo en el agua que facilita el fluir de las ideas.

- Los derechos de "Sobreviviente", donde el protagonista secuestra un avión, fueron adquiridos por Fox, pero la idea fue abandonada luego del ataque al World Trade Center. ¿Hiciste tú la misma conexión?
- No, para nada. Más cercano a la realidad me pareció El club de la pelea. Quedé realmente choqueado por el final de la película. Se parece tanto a lo que sucedió el once de septiembre, es difícil para mí siquiera verlo. Sobreviviente fue recientemente adquirido por el equipo que hizo la película "Constantine", así que todavía hay esperanza.

- ¿Crees que "El club de la pelea" podría convertirse en película hoy?-
De ninguna manera. No creo siquiera que pudiera escribir la misma novela hoy. No es que me sienta responsable por los verdaderos clubes de pelea que la historia originó. Hasta el día de hoy, sigo recibiendo cartas de gente que jura que eran parte de clubes de pelea sesenta años atrás, durante la Segunda Guerra Mundial. Esa es mi coartada: lo que sea que pueda concebir, probablemente ha habido 10 mil otros que ya pensaron lo mismo.

- ¿Qué es lo que más te molesta de los medios?
- Nunca me ha gustado dar opiniones o hacer evaluaciones morales, pero el nuevo periodismo me fastidia. Murió con Hunter S. Thompson. Hay más cronistas interesados en sus propias reacciones que en lo que están reporteando. El verdadero monstruo de nuestra era es la destrucción de la credibilidad. Internet nos convirtió a todos en fuentes de noticias y hay tantas perspectivas que se presentan a sí mismas como hechos, que por eso mismo ya no hay una única verdad. Es una situación realmente atemorizante.

La próxima novela de Palahniuk podría ser catalogada como de ciencia ficción, aunque desde cierto ángulo, casi todos sus libros lo son. Al mismo tiempo, el autor espera debutar como dramaturgo este año. De todos sus textos cuyos derechos han sido adquiridos por Hollywood, el que tiene la mejor chance de transformarse en película en el corto plazo es Asfixia. El protagonista podría ser Heath Ledger ("Secreto en la montaña").

- ¿Cuál es tu lema, Chuck?
- Hazlo ahora, discúlpate después.

PARA ESTÓMAGOS FIRMES. Dos nuevos libros de Chuck Palahniuk están por ser publicados en español. En Haunted, un grupo de escritores participan en un retiro que, según su anfitrión, los convertirá en acabados autores. Desafortunadamente para ellos, el retiro consiste en encerrarlos en un teatro abandonado. Sin comunicación, electricidad, comida y agua, los invitados producirán el mejor trabajo de su vida, lo que no significa que alguien llegará a verlo.Stranger than Fiction reúne ensayos y crónicas periodísticas tan variadas como la lucha libre o un día en la vida de un perro callejero. También hay retratos de gente cuya sensibilidad es similar a la de Palahniuk, como Marilyn Manson o Amy Hempel (su mayor influencia literaria). Por último, indaga en los rincones más inaccesibles de su alma y revela viñetas de su vida, incluyendo el asesinato de su padre a manos de un supremacista blanco.

Por Jorge Ignacio Castillo.Fuente: Diario "El Mercurio"Más información: www.diarioelmercurio.com

2.6.06

Distinguir. Por Fogg

"La reconcha de tu hermana", me dijo el patovica de la disco cuando quise treparme por una de sus paredes. Luego me golpeó en el abdomen y me pateó la cara fuertemente. Ahí quedé, sangrando y casi sin conocimiento. Fueron tres horas de ensoñación y dolor. Soñaba con el poder de dominar los aires, yo caminaba por encima de los rayos pudiendo soportar altísimas temperaturas. Después, creía que podía dominar el lenguaje animal, me comunicaba con especial cariño con una abeja que me daba de su miel para alimentarme. Todo eso duró, si puede pensarse en la idea de tiempo, hasta que me desperté en una sala médica de un hospital. Unos ojos enormes y feos que me observaban fue lo primero que ví al despertar. Era un médico que me tocaba y me hablaba aunque yo no supiera como entenderlo. Había perdido el habla, me había vuelto mudo hasta tal punto que no podía expresar el fuerte dolor que sentía cuando el médico me apretaba las costillas.

Desesperado sin mi lenguaje pensé en algunas formas de escaparme. Miré puertas y ventanas y todos los accesos se presentaban inflanqueables. Pensé en maneras de pedir un calmante aunque parecía que médico y enfermera jamás llegarían a comprender mi pedido. Casi sin fuerzas y movilizado por el dolor que partía de mi coxis hasta llegar al nervio ciático, me abalancé sobre la enfermera y la tomé del cuello para intentar inmovilizarla. Gritos agudos, miedo, y mi panorama visual que trataba de encontrar alguna salida de ese inhóspito espacio. Pensé que sería una situación de sencilla resolución, pero a continuación llegaron unos efectivos de seguridad que me redujeron con éxito en unos quince segundos. El médico dio una orden que no llegué a entender y desperté en una celda.

No sabía si era pleno invierno pero el frío me hacía temblar hasta lastimarme las muelas. Con el movimiento tieso de mi cuerpo, el dolor de mis costillas volvió mas intenso hasta reducir considerablemente mi capacidad visual. No sólo había perdido la disposición para distinguir límites y contornos, sino también parecían haberse borrado una cantidad significativa de los colores del espectro. El marrón, el violeta, negro, un gris tal vez, pero no mucho más había en las formas que se presentaban ante mi. Ante esa situación comprobé que podía aumentar mi desesperación, aunque no sabía que eso era posible. Mi primer entendimiento en mucho tiempo fue el saber que era posible permanecer damnificado más allá de los límites tolerables por lo físico y lo psíquico.

Un fuerte golpe de sonido a metal chocando interrumpió ese tortuoso pensamiento, y al levantar mi cabeza creí distinguir en una forma velada a la figura de un hombre. Cuando comencé a esperanzarme con la comunicación, una sensación como de trescientas agujas que pinchaban mi piel me inmovilizó. Era agua helada que el hombre me arrojó, y a continuación: "levantate hijo de puta", me dijo. Me pateó en el hombro y el dolor no me hizo desmayar pese a que era lo que más deseaba en ese momento. El sabía que yo no podría levantarme y sin embargo repitió su patada y otra vez exigió que me lavantase. Ese desmayo tan anhelado no llegaba aunque lo que surgió fue un sonido dentro de mí, similar a una madera que se rompe. Era una vena del parietal derecho que había explotado por la tensión, provocándome una hemorragia cerebral. Con resignación y esperanza pensé que moriría desangrado en unos pocos minutos y el hijo de puta que me estaba dando acabaría de hacerlo. Pero pese a lo que creía, no me llegó la muerte sino un calor ardiente adentro. "Ya está, moriré en pocos segundos quemado, esto es la muerte ", pense ansioso de que viniera rápido. El rigor al que me estaba sometiendo ese hombre estaba clavando astillas de mis costillas en los pulmones y cortaba mi respiración hasta el punto de provocarme vómitos de bilis.

Blanco, gris, blanco azulado con mínimos puntos rojos; esa era la imagen que tenía en mi descompensada estructura cerebral. Calor ardiente y un sonido agudo, más agudo y después algo grave. Rojo con mínimos puntos azules y una raya negra. Negro. Cada vez más negro. Impacto violentísimo, furioso, con toda la ira sobre mis pulmones que supuraban un líquido putrefacto. Un bicho indescriptible que caminaba dentro de mi mente, mi abuela, mi maestra de jardín de infantes. Una mujer con puré en el zapato esperando salir a su hijo de la escuela. Ajedrez. Casi todo negro. Impacto. La muerte.

22.5.06

El desiderata del tiempo. Por Fogg


Hola como estan yo les cuento que bien porque acabo de batir mi record guiness me comi 39 huevos fritos en 2 minutos 10 segundos ademas estoy contento porque no destrui mi higado ayer broncee mi cara a una temperatura de 126 grados centigrados y no mori calcinado bueno espero que esto que les conte no haya sensibilizado su memoria y arruinado su estadia estival mas bien les deseo que sigan teniendo unas muy felices vacaciones y que la fuerza del señor los acompañe desde el inicio de sus dias hasta que la ultima luz se apague frente a sus ojos porque yo creo que la vida es un ensayo breve para experimentar una sensacion sin cuerpo en donde la conciencia aurica se adueñe de todo y nos haga conocer por primera vez fuera del tiempo lo que es un concepto absolutamente desconocido la libertad en ese momento sabremos el porque a todas las preguntas que nos hicimos desde que nos hicimos humanos y dejamos de ser angeles que tan solo querian ir a conocer el inicio de la luz diaria y mojarse en las aguas frescas del oceano porque el arrojarse de edificios y vestir ropas oscuras no es el desiderata de lo angelico sino mas bien el encuentro con la sensaciones espirituales ya que las fisicas se les estan negadas ontologicamente a no ser que decidas ir a un local de comidas rapidas y ordenar la comida mas chatarra y te animes a deglutirla en corto tiempo sin miedo a dejar tu potencial corporeidad en un suelo sucio y frente al sector de la sociedad que mas carece de dignidad con el olor mas rancio y ante una insalubridad amenazante de alli no volveras mas porque el calor de tu pis prontamente se volvera un liquido gelatinoso e infeccioso que ira carcomiendo tu piel hasta pudrirte en las mas horrenda devocion por la desesperacion mas cruenta y feroz nunca seras el mismo aun si no quisieras moverte de la linea de tiempo siempre seras uno distinto y no podras retener al que fuiste una vez y alli te enfrentaras ante la sombra mas oscura que es el aire la sombra el viento que se disfrazo de tiempo para no dejarte volver jamas por mas que lo desees con toda la intensidad de tu calor eso no sucedera jamas y siempre pasara frente a tus ojos la belleza que ya no es y la imposibilidad de tocarla aunque sea por una sola vez por mas que en ello coloques toda la intencion de tu vida en un instante ni aun a ese precio se te otorgara el beneficio de respirar agitadamente como un menor de edad los saludo con mucha alegria y les repito lo mejor para este año que comienza y que la paz del señor los acompañe por ahí.

18.5.06

Asociación Madres de Plaza de Mayo. "ESTÁ SOPLANDO UN VIENTO FRESCO". Carta a mis hijos

Queridos hijos:

Hace más de diez años que escribí aquella “Carta a mis hijos, parir un hijo, parir miles de hijos” y desde hace varias semanas estoy sintiendo la necesidad de volver a escribirles.

Aquel sueño mío de tener seis hijos se quedó en tres. Después de la tragedia empecé a sentir que mis entrañas eran ocupadas por muchos hijos y cuando digo que estoy embarazada para siempre, no es una locura, es simplemente sentir mi cuerpo habitado por ustedes.

Sentada junto a la ventana de la cocina, llena de flores, pienso en todo lo que aprendí de ustedes, lo que aprendí desde la felicidad de sentir cómo crecía la Revolución en cada acción, en cada actitud de ustedes.

Hace calor, pero está soplando un viento fresco. Es el viento fresco que sopla desde el Gobierno. Y están también esas oleadas que a veces, como hoy, nos hacen sentir mucho calor, que es como el hambre y la desocupación que queman.

Y de pronto, sopla ese viento fresco que nos hace soñar con el socialismo, ese por el que ustedes lucharon tanto, hasta dar la vida.Las Madres tomamos determinaciones muy serias, discutimos muchos días para que el apoyo al Presidente fuera crítico pero sincero.

Hijos queridos, cada paso que damos lo pensamos mucho, muchos compañeros modifican sus críticas cuando nos escuchan. Ustedes no hubieran soñado nunca con la decisión de la Ministra de Defensa Nilda Garré que está cambiando los planes de estudio del Ejército y revisa con mucha atención los currículums de cada militar que está por ser nombrado o ascendido. Toda la política de Derechos Humanos está impecable.

El pago de la deuda externa, esa culpable de tanta sangre, nos independiza del FMI. Nosotras escuchamos las explicaciones del Presidente y aceptamos, pero le pedimos al Gobierno distribución de la riqueza ¡YA!

Está anocheciendo y me parece escuchar sus voces. Saben queridos, el viento suave entra por la ventana y me anuncia el triunfo de Evo Morales, un cocalero boliviano… ¡quién lo hubiera pensado!

El cielo está lleno de estrellas que son los nuevos tiempos que se avecinan para esta querida y amada América Latina.

Amados hijos revolucionarios, hijos combatientes de toda la América Latina, el río de sangre que el imperio desató con su crueldad, poco a poco está nutriendo la tierra y de ella surgen las nuevas generaciones que lenta, pero inexorablemente y de diferentes formas nos acercan al socialismo.

El viento se hace fuerte, las hojas de los árboles al moverse parecen las voces que desde las entrañas de la tierra surgen indómitas.

Queridos: estamos felices con estos nuevos tiempos que nos tocan vivir. Otros hijos nos nacieron y nos acompañan en la intensa, increíble y única lucha que desde la Plaza de Mayo avanza y no se detendrá… ¡hasta la victoria!

Hebe de Bonafini

9.5.06

"He dejado de creer en la revolución", dice Daniel Cohn-Bendit. Autocrítica del líder de mayo del 68

BRUSELAS.- Hay quienes afirman que no existe nada peor para un izquierdista que convertirse al realismo. Para sus adversarios, Daniel Cohn-Bendit es el ejemplo perfecto. A los 60 años, el histórico líder de la rebelión estudiantil de mayo del 68 en Francia parece haber aceptado de buen grado los derechos y obligaciones del juego democrático más tradicional.

Copresidente del grupo de los verdes en el Parlamento Europeo, Cohn-Bendit parece moverse en ese medio como pez en el agua: una vida regulada como un reloj suizo, varios asistentes parlamentarios a su disposición, un evolucionado sitio en Internet, una espaciosa oficina con teléfonos que no dejan de sonar y las personalidades más importantes de Europa requiriendo a diario su opinión.

Sin embargo, sería un error imaginarlo como un funcionario vestido de gris. De su juventud, Cohn-Bendit conservó la fascinación por la provocación, la ironía para demoler a sus adversarios y la independencia de su acción política. Como hace casi 40 años, el pelirrojo más célebre de Europa sigue vistiéndose con esmerado desaliño, hablando con infrecuente vehemencia y afirmando que no puede imaginarse la vida sin pasión... y sin fútbol.

Cohn-Bendit nació en Francia, en el seno de una familia de refugiados judíos alemanes. Expulsado por Charles de Gaulle tras la rebelión de 1968, se instaló en Alemania. Y allí se quedó. Partidario de la ecología, militante verde desde los años 80, adjunto del alcalde de Francfort, llegó al Parlamento Europeo en 1994. De esos orígenes franco-alemanes, "Dany el Rojo" heredó un sueño: la construcción europea. Pero sus aventuras estudiantiles lo persiguen como un boomerang. ¿Le molesta? "No. Como me expulsaron quedé asociado al aspecto positivo de mayo del 68. Soy como una suerte de Jim Morrison desaparecido en plena gloria, antes de desmoronarse como Elvis Presley."

-¿Qué responde a aquellos que afirman que, comparado con "Dany, el Rojo" de 1968, Daniel Cohn-Bendit está de vuelta de muchas cosas?
-Las críticas suelen ser más duras aún. En Francia hay personas que me tratan de traidor y de renegado. Otros, que me conocen mejor, dicen que siempre fui sólo un reformista. Es verdad que por entonces yo tenía un discurso libertario, abierto? Siempre quise ser un mediador entre diferentes posiciones. Creo que nunca cambié esa forma de ser.

-Hace 30 años era considerado un rojo por la derecha. Hoy es un diputado verde.
-Sí, soy un verde, a mi manera. Creo que hay muchas formas de estar en un partido. Yo soy una especie de aguijón. Soy alguien que trata de anticipar ciertas posiciones que creo necesarias. El gran peligro de un partido político es que funciona en un círculo vicioso y cerrado. Los partidos tienen necesidad de verse confrontados con posiciones diferentes, no solamente exteriores, sino, sobre todo, internas. Ese es el papel que tengo.

-¿Usted es de izquierda?
-Creo que sí. Incluso sobre ciertas cosas tengo posiciones radicales de izquierda. Pero la ideología de izquierda y de extrema izquierda tiene efectos perversos que es necesario tener el coraje de denunciar. Hay una forma de pensamiento estatista en la izquierda que ya no sirve en nuestras sociedades. El problema es que ese pensamiento estatista también es criticado por lo que llamamos el neoliberalismo. Y entonces, a partir del momento en que uno critica el estatismo tradicional de la izquierda europea, es inmediatamente denunciado como un soporte incondicional del neoliberalismo. Durante la última campaña francesa, cuando lancé la fórmula provocadora de que era un "liberal libertario", quise decir: "Atención, el liberalismo político tiene una influencia benéfica extraordinaria sobre lo que llamamos las instituciones democráticas, sobre la reflexión de la democracia". Si hay un punto débil de la izquierda tradicional, ahora y durante mucho tiempo, es justamente su reflexión sobre la democracia. Lo de "libertario" es porque estoy a favor de un pensamiento radical y libre que los liberales no siempre tienen, no sólo sobre los problemas de sociedad. Creo que se puede defender perfectamente la idea de una economía social de mercado en la que habría empresas autogestionadas democráticamente por los asalariados. Hay viejas ideas que vienen de la izquierda, de los movimientos libertarios, que se podrían integrar en el universo de una economía social de mercado.

-¿Es el hecho de ser mitad alemán y mitad francés lo que lo lleva a sentirse tan identificado con la construcción europea?
-Siempre fue muy importante para mí. Quizá de otra forma. Siempre tuve una percepción de las cosas que iba más allá del marco de una cultura nacional.

-¿Cuál fue la influencia que tuvo el movimiento de mayo del 68 sobre las sociedades europeas?
-No hay que tomar sólo el mayo del 68, hay que tomar todo el período. Esas rebeliones de los años 60 en Europa liberaron a las sociedades, pero fracasaron políticamente.

-¿Qué quiere decir?
-Fracasaron nuestras concepciones políticas, como el socialismo y la autogestión.

-Concepciones que se expresaban, por ejemplo, con la frase: "Elecciones, trampa para idiotas..."
-Sí, por ejemplo. Pero también con el ideal de superar la democracia burguesa tradicional. Allí fracasamos. Pero en lo social permitimos a la gente, individual y colectivamente, que pudiera apropiarse de sus vidas. Eso fue, auténticamente, una explosión de libertad en los años 60.

-Ahora usted es un miembro conocido del establishment europeo...
-Antes que nada, ¿qué quiere decir que yo formo parte del establishment europeo? Son numerosos los que me lo dicen...

-Del establishment político europeo. Al menos aquí, en el Parlamento...
-Pero aquí yo soy un diputado. Vaya usted a decirle a un diputado europeo de extrema izquierda que forma parte del establishment y verá qué le contesta.

-Fue una provocación. Sólo para comprobar que sigue siendo, en el fondo, un anarquista. En todo caso, usted participa activamente en la construcción institucional europea, acepta el juego de la democracia participativa, las elecciones...
-Entonces, retiremos lo de establishment. Lo que usted dice (y me tranquiliza) es: "Usted forma parte de la organización democrática de nuestras sociedades, aceptando responsabilidades". Eso es verdad.

-¿Cree que Europa se está construyendo sobre un modelo neoliberal?
-Decir que Europa es neoliberal no significa nada. Durante mucho tiempo Europa fue sólo un mercado común. Después se hizo más evidente la necesidad de superar esa idea mercantilista. Fue cuando sobrevinieron el derrumbe del comunismo y la unificación alemana. Una de las condiciones de la construcción europea desde el comienzo ha sido, justamente, que ningún país pueda ser hegemónico en el continente. La unificación alemana, con 80 millones de habitantes en el corazón de Europa, despertó temores y, para estabilizarse, esa Europa mercantil decidió crear una moneda común.

-¿El euro es el punto de no retorno de la construcción europea?
-No creo que exista un punto de no retorno. El euro es un punto fundamental de refuerzo de la Unión. En todo caso, los que están contra el tratado constitucional (en vías de ratificación) deberían pensar en algo: imagínese la guerra de Irak. Supongamos que el euro no hubiera existido. Es evidente que los estadounidenses, con el dólar, habrían atacado las monedas de todos los países que estaban contra la guerra. El euro impidió esa estrategia imperialista, bien conocida. Allí vimos la importancia del euro en los momentos de crisis.

-¿Qué piensa usted de ese texto?
-Fue el producto de una convención entre 210 representantes de todos los países de la Unión Europea.

-¿Fue una negociación del tipo "te doy, me das"?
-Fue mucho más que eso. Quizás este tratado sea un compromiso, pero es un compromiso entre culturas constitucionales diferentes. Esta Constitución nos da armas para saber cómo podremos enmendarla.

-¿Y por qué Francia tiene esta reacción de mal alumno de la clase, aprestándose a votar contra la Constitución?
-La construcción europea cuestiona lo que ha sido el fundamento de la nación francesa. Los franceses piensan que Europa debe ser una Francia grande. Y como Europa nos obliga a compartir soberanía, es decir, a reformar la concepción del Estado, para los franceses Europa termina por debilitar las defensas.

-La verdad es todo lo contrario.
-Existe hoy la falsa idea de que el no a la Constitución es un acto revolucionario: diciendo no, decimos no al neoliberalismo. Hay que explicar que decir sí a esta Constitución es darse las posibilidades de ser dueños de nuestro destino. Este es un debate muy sartreano: tenemos la libertad de escoger la forma de organizar nuestra vida y cumplir un papel frente a la hegemonía norteamericana. La cuestión no es ir contra los Estados Unidos, a los que debemos mucho. El dilema es: ¿queremos un mundo unilateral o un modelo social en el que el futuro europeo pueda afirmarse?

-¿Y la entrada de Turquía en la Unión?
-No hay que mezclar todo. Para el debate sobre Turquía tenemos 15 años por delante. Esta Constitución define unas instituciones políticas con valores comunes. Si Turquía consigue integrar esos valores en su vida cotidiana y defenderlos, entonces será posible considerar su ingreso. Después de lo que yo llamo "el milagro del Rin" (la alianza francoalemana) y después de lo que llamo "el milagro del Oder" (unificación de Europa con la incorporación de los países del Este) podemos intentar "el milagro del Bósforo". Pero ese milagro sólo puede realizarse si existe, verdaderamente, una evolución de Turquía hacia un Estado laico, democrático y abierto. Y todavía no hemos llegado a ese punto.

-Cuando usted se pronunció en contra de la guerra en Irak, invocó el principio de la injerencia democrática. ¿Qué es esto?
-Creo que hay que defender una concepción en la que la prevención de conflictos y el combate por la democracia se transformen en la base de nuestra política extranjera. La intervención militar es la excepción. En el caso de Irak, lo apropiado era aumentar la presión democrática para evitar que el pueblo iraquí pagara el precio de una intervención militar. La presión, la injerencia democrática, la injerencia humanitaria sirven para que, a largo plazo, las poblaciones puedan emanciparse.

-Entre quienes lo acusan de traidor a las ideas progresistas están los movimientos contra la globalización.
-No quiero ser negativo con ellos, pero deberíamos tener cuidado de no caer en el totalitarismo. Quienes reivindican el éxito de haber puesto 100.000 personas en las calles contra una reunión del Grupo de los 8 deberían recordar que los gobiernos del G8 han sido elegidos legítimamente por centenares de millones de personas. Tomemos el caso de la agricultura. Los países del Sur quieren la apertura de nuestros mercados. Ese es el caso de los campesinos brasileños o argentinos, mientras que gran parte de los campesinos europeos se opone. Ambas reivindicaciones son legítimas y también son contradictorias. Si se quiere democratizar la mundialización, las instituciones internacionales son irreemplazables.

-No obstante, muchos suelen comparar a los "altermundialistas" con los manifestantes de mayo del 68...
-Quizás estén acertados. En todo caso, aquellos que acarician proyectos de revolución se equivocan. Yo he dejado de creer en la revolución. Estoy íntimamente convencido de que los procesos revolucionarios son los signos del fracaso de una sociedad que no supo reformarse. Es más: las mismas revoluciones son las que impiden las reformas necesarias. Inevitablemente, concluyen en el vacío.

-Después de esta entrevista, la verdad es que no entiendo por qué siempre lo llamaron "Dany, el Rojo".
-(Risas) Por el color de mi pelo...

Por Luisa Corradini Para LA NACION

7.5.06

Pretenden enterrar la lucha de los universitarios
Entiendo a los medios de comunicacíón. Pretenden enterrar la lucha de los estudiantes universitarios, borrarla, eliminarla de la agenda de luchas sociales que cada vez más están emergiendo por encima de la censura oficialista. Entiendo que los medios estén a disposición del gobierno autoritario y represor de Kirchner. Se someten ante las migajas que reparten, soban y lamen como inmundas perras, se arrastran y repiten el discurso que les mandan a transmitir. Al otro día de la inolvidable marcha universitaria, una muestra de la fortaleza del movimiento estudiantil, la corporación mediática al servicio del gobierno se encargó de modelar la imagen de Kirchner como líder de masa: lo mostró al frente de una multitud en Gualeguaychú como si fuera un Perón de los tiempos modernos. Lo que omitieron mostrar es el conflicto sin precedentes al que nos están llevando con un país hermano como Uruguay. Nada o casi nada dijeron de la marcha de repudio al gobierno y a la candidatura del procesista Alterini al rectorado de la UBA.
Pese a la continua censura a la que nos someten, día a día la opinión pública se está enterando del acuerdo para colocar a Alterini como rector. La camarilla de profesores de la Facultad de Derecho se queda con el Rectorado y la Secretaría General de la UBA, la de Ciencias Económicas con la Secretaría de Hacienda (que maneja el presupuesto y los convenios con las empresas privatizadas), la de medicina administrará el sistema de salud controlando la caja negra del Hospital de Clínicas y la burocracia patoteril del gremio no docente va a administrar la Obra Social DOSUBA. Quieren repartirse el manejo de cientos de millones del presupuesto de la Universidad para seguir haciendo negociados, convenios con empresas y avanzar en la privatización de la universidad pública. Por eso vino la patota de APUBA, a garantizar que se eligiera a Alterini. Vinieron a defender su parte de la torta, agrediendo a estudiantes, a docentes y hasta a las comisiones internas combativas de los propios trabajadores no docentes.
¿Y el gobierno qué intereses tiene en esta disputa? En principio, el cinismo inaguantable de la clase dirigente nos muestra una suerte de neutralidad ante este conflicto. No les interesa mancharse las manos y mandan a sus matones a cagarnos a palos. Por otro lado, los servicios de inteligencia nos amenazan de muerte, nos quieren matar a todos como ya lo hicieron con los trabajadores petroleros de Santa Cruz y como ya lo hicieron con muchos compañeros luchadores sociales. Los verdaderos motivos del interés del gobierno del represor Kirchner en que el procesista Alterini llegue al rectorado de la UBA son ingresar en el reparto de la torta, negociar el recorte al financiamiento de la universidad y comenzar el proceso privatizador, regulando la autonomía y eliminando el foco opositor cada vez más amenzazador de la hegemonía K.
El movimiento estudiantil está otra vez en la vanguardia del cambio social. Ayer salimos masivamente a las calles para repudiar la cruenta represión que recibimos y a romper el silencio que tratan de imponer las corporaciones cooptadas por el poder oficial. Ayer demostramos que la acción directa democratizadora que estamos llevando adelante vamos a defenderla con nuestras vidas. Es por esto que reivindicamos a los mártires de la Reforma Universitaria, a los que dieron su vida para defender su derecho a una educación libre. Los mártires cubanos, brasileros, argentinos, chilenos, colombianos, venezolanos, masacrados en la lucha estudiantil de los años 1918 y 1919 viven hoy en la lucha de los estudiantes de la FUBA. Aguante la FUBA piquetera. Que renuncie Alterini a su candidatura. Abajo Kirchner, Filmus y la lacra de la burocracia sindical.
Hasta la próxima. El Loco Fogg

3.5.06

2006-05-02 - No al paro trucho de APUBA

La patotera directiva de Apuba, ha convocado a un paro de 48 horas con el unico fin de hacer borrar de nuestra memoria las imágenes de la barbarie perpetrada el día de hoy contra estudiantes, docentes y no docentes.

Las imágenes muestran claramente cómo los propios miembros de la Directiva de Apuba (Apolonio, Marcos Prol, Tiano entre otros) molieron a golpes a un joven estudiante desprotegido en la esquina del Hospital de Clínicas. Apuba no convoca paros por aumento de salarios ni convoca a asamblea general desde hace 11 años, sin embargo convoco a este paro con tres fines claros: - no permitir que los trabajadores nos juntemos a repudiar el accionar patoteril y criminal de los no docentes a sueldo del sindicato. - apoyar a su nuevo mandamas, el procesista Atilio Alterini, repudiado por la inmensa mayoria de la comunidad universitaria. - evitar que los trabajadores nos enteremos que el viernes 5, a las 18hs, toda la comunidad universitaria marcha de Plaza Houssay al Ministerio de Educación y luego al rectorado. Esta marcha ya estaba planificada desde antes, y ahora se suma el reclamo de castigo a los culpables de los hechos ocurridos el día de hoy frente a la Facultad de Medicina. NO NOS DEJEMOS USAR POR ESTA DIRECTIVA, NO CONVALIDEMOS ESTE PAROCONCURRAMOS A NUESTROS INSTITUTOS Y REUNAMOS A LAS ASAMBLEAS DE TRABAJADORES PARA REPUDIARLOS Y PARA ORGANIZARNOS. Agrupación BordóNo docentes de la UBA
2006-05-03 - La patota de Alterini ataca a los estudiantes
CON LA COMPLICIDAD DE KIRCHNER.


Una patota integrada por la burocracia del gremio no docente de la UBA (APUBA), que defiende la candidatura de Atilio Alterini, el shuberofista y procesista que pretende quedarse con el rectorado de la UBA, agredió salvajemente a los centenares de estudiantes que el martes 2 ocupaban las instalaciones de la facultad de Medicina. El país entero vio, en directo, como 20 patoteros golpeaban brutalmente al compañero Nicolás Marrero, militante de la UJS-PO de la facultad de Ciencias Económicas como así también a otros dirigentes estudiantiles. La respuesta estudiantil fue inmediata y expresó un crecimiento de la participación estudiantil. A pesar del cierre de facultades decretado por Apuba los estudiantes realizaron varios cortes de calle en los que participaron miles y miles de estudiantes. En una gran parte de la facultades y en la sedes del CBC se realizaron cortes de calles masivos y asambleas. La FUBA anunció que se realizará una presentación penal contra los responsables y el viernes 5 está planificada una movilización común junto a la Conadu Histórica. Agresión planificada La agresión estuvo cuidadosamente planificada. Contra los que quieren presentar los hechos como excesos, hay que decir que los que comenzaron la golpiza son los principales dirigentes del gremio Apuba, entre ellos el secretario adjunto y el de organización, a los que se le sumaron varios secretarios generales de comisiones internas. Es decir que la agresión estuvo armada con la participación directa de la plana mayor del sindicato. La metodología con la que se llevó a cabo el ataque es similar a la que se usó en Neuquén contra los huelguistas docentes y en Colón, contra las personas que realizaban el corte de ruta. Todos estos casos tienen en común que se armó una zona liberada, sin presencia policial alguna. En el caso de la UBA la situación es más grave aún, ya que el hostigamiento duró más de media hora, donde la patota actuó en pleno centro porteño con total impunidad. No debe caber la menor duda que semejante hecho no puede suceder sin la complicidad del gobierno nacional. Luego de la agresión Alterini y Anró, secretario general de Apuba, dieron una conferencia de prensa común, apoyándose mutuamente. Semejante apoyo tiene una explicación clara: si gana Alterini, Anró se quedaría con la obra social de la UBA, Dosuba, o sea con una caja varias veces millonaria. Se profundiza la crisis La situación ha derivado en una profundización de la crisis política que vive la UBA. Ya se han suspendido 4 Asambleas Universitarias y el próximo 7 de mayo vence el mandado de Jaim Etcheverry, el actual rector. El nuevo Consejo Superior deberá, por lo tanto, elegir a un vicerrector o nombrar provisoriamente al Consejero Superior de mayor edad como rector provisorio, que sería el actual decano de la facultad de Medicina, es decir uno de los que armó la provocación. Con la asunción del nuevo Consejo Superior el bloque alterinista pasa a controlar la UBA pero sin poder elegir al nuevo rector. Ya no podrá compartir responsabilidades ni tampoco culpar al actuar rector por la falta de medidas de seguridad que garanticen la Asamblea Universitaria. Cualquier hecho de crisis deberá correr por su exclusiva responsabilidad. Es posible que el nuevo Consejo Superior resuelva pedir la policía. ¿Pero el gobierno lo hará? Es una posibilidad. Pero por otro lado, es muy posible que el propio gobierno esté detrás de la agresión del martes 2, para llevar la situación a un cuadro de descomposición aún mayor que le permita emerger como un árbitro en la crisis. Lo más seguro, de todas formas, es que el gobierno esté fracturado, ya que un sector apoya la candidatura de Alterini mientras otro la rechaza. Por una nueva reforma universitaria El ataque organizado contra los estudiantes ha agregado un cuestionamiento más a la candidatura de Alterini. Este, sin embargo, dijo que no se bajará. Es más, ninguno de los sectores que lo apoyan da un paso al costado, lo que demuestra el inmenso abismo que hay entre las camarillas universitarias y los casi 400.000 estudiantes, docentes y no docentes de la UBA. El reclamo de que Alterini baje su candidatura es complemente justo. Ha quedado en claro como piensa gobernar la Universidad. Con Alterini como rector vuelven las patotas y la mafia shuberofista. Sin embargo esta consigna, por si misma, es completamente limitada y no da cuenta de la crisis de la UBA. Si Alterini baja su candidatura será reemplazado por otro integrante de la mafia shuberofista, que además ya tiene la mayoría absoluta del Consejo Superior. En este cuadro el reclamo fundamental es exigir una transformación de los estatutos de la UBA. En el plebiscito realizado por la FUBA participaron más de 30.000 estudiantes que se pronunciaron por un cogobierno donde aumente la participación estudiantil, haya un claustro único docente y se incorpore a los no docentes. Las camarillas resisten este planteo pero ya han empezado a tirar lastre, prometiendo una nueva Asamblea para dentro de un año, donde se modificarían los estatutos. Se trata, claro, de una trampa, toda vez que no se habla de lo que se quiere modificar y quien va a decidir. Si la decisión queda en manos de la Asamblea Universitaria actual la reforma de los estatutos será reaccionaria. No pueden ser los alternistas los artífices de una nueva reforma universitaria. Planteamos, por lo tanto, que terminar con el régimen de las camarillas y privatizadores impulsando una nueva reforma universitaria. Los nuevos estatutos deben ser modificados en el lapso de 6 meses a partir de una verdadera democratización que le entregue el poder a los estudiantes y trabajadores docentes y no docentes. Planteamos que cualquier reforma debe ser sometida a un referéndum, para que sean los 400.000 integrantes de la UBA los que tengan la última palabra. Que se trata de una propuesta viable lo demuestra que hasta la imperialista Unión Europea ha sometido a un referéndum su constitución.

1.5.06

DERRIBEMOS LOS MUROS DE LAS UNIVERSIDADES. Por Congreso Bolivariano de los Pueblos, Capítulo Paraguay.

El miércoles 19 de abril pasado una vez más, jóvenes, estudiantes, trabajadores y trabajadoras del Paraguay tuvieron la oportunidad de compartir con el Presidente Comandante Hugo Chávez Frías un encuentro organizado por el Congreso Bolivariano de los Pueblos – Capítulo Paraguay. Un encuentro que, más que encuentro, fue un llamado a la unidad de los pueblos para, de una vez y por todas, construir nuestra América sin fronteras.

En la noche del 18 de abril se realizó un masivo acto de bienvenida frente al hotel donde iba a alojarse el comandante Chávez y, luego de casi cinco horas de espera, la multitud convocada por el Congreso Bolivariano de los Pueblos -Capítulo Paraguay- estalló en una clara y contundente demostración de apoyo al Comandante y, a través de él, al pueblo venezolano. En la mañana del 19, se iniciaron las gestiones que permitieron finalmente contar con la presencia del Comandante en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, lugar en el que, diez meses atrás, ya nos encontráramos en su anterior visita.
Afortunadamente, la voluntad del Comandante una vez más, fue más fuerte que los protocolos y la burocracia (lamentable característica de la Embajada Venezolana en Paraguay, que nos recuerda aquel llamado del Comandante Chávez de la necesidad de la “Revolución dentro de la Revolución) y, más allá de su apretada agenda, organizaciones estudiantiles, centrales obreras, radios comunitarias fueron convocadas por el Congreso Bolivariano a participar de un encuentro entre los dos pueblos hermanos.

Alrededor de las 21.30hs. el Comandante Chávez ingresó al salón auditorio universitario donde lo esperaba una multitud coreando "¡te vinimos a ver, te vinimos a ver, con tu ejemplo de lucha todos unidos vamos a vencer!". Comenzada la actividad, Karina Rodríguez, del Congreso Bolivariano de los Pueblos -Capítulo Paraguay, dio la bienvenida a los presentes y agradeció al Comandante el haber respondido favorablemente a nuestra solicitud. Luego vinieron las palabras de bienvenida de la Decana de la Facultad de Filosofía, Rita Wattiez, seguida del estudiante universitario José Acosta, militante del Movimiento por la Revolución Estudiantil, quien en nombre de los estudiantes que luchan por una educación de calidad y por la universidad para todos, sin restricciones, recordó los esfuerzos del gobierno del Comand ante Chávez para construir verdaderamente una educación libertadora para todos; citando al Che, afirmó que las universidades también son trincheras de lucha anti-imperialista, y que “deben pintarse de negro, de mulato, de campesino y de pobre, porque sino el pueblo las tomará y las pintará del color que más le guste”.

Seguidamente, dirigió unas palabras el compañero Aristóbulo Istúriz, Ministro de Educación de la República Bolivariana de Venezuela, quien destacó los avances y esfuerzos del Gobierno Bolivariano por alfabetizar y educar integralmente al pueblo, además de promover una cultura verdaderamente popular, invitando seguidamente al Comandante para que cuente más. Pero antes, grata fue la sorpresa cuando al destacarse la presencia del compañero Felipe Pérez Roque, Canciller de la República de Cuba, la multitud envuelta en cánticos de “¡Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda!”, le pidió que dirigiese algunas palabras, a lo que accedió sonriente.

Felipe Pérez Roque comenzó recordando que en ese mismo instante en Cuba estaban celebrando los 45 años de la victoria sobre la invasión contra-revolucionaria de Playa Girón; relató con entusiasmo lo que ocurrió en aquella epopeya y cómo fueron sofocadas las agresiones imperialistas de los Estados Unidos de Norteamérica. Pérez Roque destacó el papel de la Revolución Bolivariana en la construcción de una América soberana y anti-capitalista, además de hacer realidad la integración latinoamericana con cada avance de la Revolución, en una actitud fraternal y solidaria para con todos los pueblos oprimidos. Habló de la educación en Cuba y de la importancia de la formación del pueblo para luchar por su emancipación, comentó el lema que sintetiza para e llos esta actitud: “no creas, lee”. Finalmente, recordó la solidaridad que desde el comienzo de la Revolución Cubana han mantenido con ella los pueblos latinoamericanos, que Cuba nunca ha estado sola y que esa es la verdadera senda para la construcción de un socialismo continental. La multitud estalló al final de las palabras de Pérez Roque, al grito de “¡saludo solidario y revolucionario!” e hizo llegar al heroico pueblo cubano sus sentimientos de fraternidad y hermandad en la lucha anti-imperialista en todos los rincones del continente y del mundo.
Luego, llegó el momento esperado. El Comandante Chávez ocupó la tribuna, agradeciendo el cariño de los presentes y del pueblo paraguayo, contó que “uno se siente amado” y es imposible de expresar todo lo que ello implica cuando se siente el calor de un pueblo, a la vez que mandaba un abrazo a los presentes que coreaban “¡Alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina!”. Sabía que la espera había sido larga y saludó la tenacidad del Congreso Bolivariano de los Pueblos –Capítulo Paraguay- para concretar y organizar el encuentro. Comenzó cantando, reconociendo la tonada de uno de los cánticos: “En la fiesta de Blas, en la fiesta de Blas, todo el mundo salía con unas cuantas copas de más”, riendo alegremente y reconociendo que “así es fácil hablar, porque ustedes h ablan por uno. Las dos horas que siguieron, antes que un discurso fue un diálogo, una conversación entre compañeros: el Comandante habló de la necesidad urgente de internacionalizar la lucha anti-capitalista, de las artimañas que utiliza el imperio para distraer y debilitar a las personas comprometidas con la Revolución y la resistencia que significa combatir activamente día a día; también se refirió a la importancia de la educación en un proceso revolucionario y del rol fundamental de la universidad en la construcción de una sociedad nueva, donde lo estudiantes son sujetos activos de las transformaciones sociales. Recordó las palabras de José Acosta citando al Che y nos contó de la Universidad Bolivariana y sus ambiciosos planes en ejecución para brindar una verdadera educación que sea instrumento de liberación; nos dijo que “hay que derrumbar los mu! ros de las universidades, tienen que ser del pueblo”, echando a la calle a las camarillas burocráticas y oligárquicas que cuidan sus intereses manteniendo a la universidad aislada del resto de la sociedad, el Comandante notó que hasta la misma forma en que ellos se refieren a sus ritos, como el “claustro docente”, denota esta concepción contra-revolucionaria de la universidad y su papel en la sociedad nueva. También habló de los movimientos estudiantiles como caldera de la lucha anti-imperialista, notando que desde los colegios y universidades la lucha también puede y debe ser reforzada, saliendo para afuera y trayendo al pueblo a las universidades. Y no faltaron las palabras de aliento: recordó que el Comandante Fidel una vez le dijo “Chávez, Patria o Muerte… Hasta la Victoria Siempre… ESTAMOS VENCIENDO!!
Llamó a todos los presentes a formarse y a comprometerse día a día con la construcción del socialismo del siglo XXI, en solidaridad y fraternidad no sólo entre los pueblos de América, sino con todos los que luchen por su liberación en cualquier parte del mundo.
Finalmente, se despidió, diciendo que avanzamos, que vamos derrotando barreras, que el imperialismo debe y va a ser derrotado, que vamos construyendo un mundo nuevo y diferente. Y se fue, otra vez entre la multitud que se acercaba para abrazarlo, para estrecharle la mano y demostrarle que lo sentimos cerca, que lo sentimos compañero a él y en él a todos los venezolanos que luchan por liberarse, por liberarnos del yugo imperialista como una sola América, nuestra Patria.

22.4.06

David Viñas redescubre su vocación de comentarista cultural. "La prudencia nos lleva hacia el silencio”
El escritor, que estrena columnas en el canal Ciudad Abierta, recorre el panorama actual de la crítica, evalúa la cobertura reciente de los 30 años del golpe y repasa sus obsesiones recientes: el diario La Nación y Alan Faena.

Por Julián Gorodischer (Página 12/ 06-04-06)

David Viñas, que desplegó su vocación periodística como director de la revista Contorno, redescubre el placer de intervenir en los medios. Con sus flamantes columnas en el canal Ciudad Abierta del gobierno porteño, sus contratapas en Página/12 y reiteradas apariciones en Radio Ciudad (en el programa Leña al fuego, de Herman Schiller) trae al presente una figura que parecía extinguirse: la del comentarista cultural. Asume el incómodo rol de cuestionar un mito o un tótem demasiado consensuado; también tiende conexiones entre la cultura y la política. David Viñas, periodista, analiza la actualidad poniendo en primer plano al mensajero (el medio, el cronista); rescata el valor de la polémica verdadera alejada de los vaivenes del marketing, de sus versiones edulcoradas que se limitan a la rencilla personal o a la promoción de lanzamientos editoriales. Aquí, el autor de Indios, ejército y frontera y Literatura argentina y política adelanta el contenido de sus columnas en Ciudad Abierta, imagina la posibilidad de un libro basado en su obsesión reciente (La Nación: instrucciones para su uso) y repasa el panorama de la crítica actual.

–La excusa es poder hablar de periodismo y de medios, en un momento en que usted expresa un súbito interés...

–El interés no es súbito; el problema es dónde decirlo. Hubo un incidente, una discusión en Los siete locos (Canal 7), en la que yo cuestioné a una de las personas que estaban ahí, a Pacho O’Donnell... Se planteó una discusión crispada, pero hay gente que no quiere discutir nada, sino reiterar lo previsible. Así el trabajo se convierte en una rutina, ¡tanta prudencia! La prudencia es una virtud de la dictadura. Existe el mito de lo políticamente correcto, ¿qué quiere decir eso? Que no hay que meterse el dedo en la nariz... ¿Cuál es el canon, la etiqueta, de esa presunta reglamentación? ¿En qué cielo está escrita? Y nuestro país, además, ha hecho escuela en materia de divergencia de opiniones... Hay que remontarse a Lisandro de la Torre. Pero ya lo dijo Rodolfo Walsh: A mayor práctica crítica, mayor riesgo de sanción. Por razones de prudencia estamos llevados al silencio.

–Como comentarista cultural, ¿qué mira?

–Intento hacer una lectura a contrapelo, entre líneas: de atender a lo que finalmente no se dice. Lo predominante es el sentido común, el buen gusto. Un día leí una cosa de Maradona que me llamó la atención: a alguien le caía gordo ese aparataje, ese espectáculo. ¿Pero, en general, quién se mete con Maradona? Encuentro reiteraciones en los medios: al hablar de los militares en la reciente cobertura de los 30 años del golpe –de la que no leí todo–, a mí lo que me inquieta es el victimismo; es un género de colifeo; es mostrar las llagas. Y me parece que, en general, es un análisis peligroso. Se requiere una perspectiva, más espacio para escribir y tiempo.

–¿Por qué impugna el victimismo?

–El victimismo es un exhibicionismo; trabaja con una especie de melancolía, con un filantropismo genérico que solicita la repetición de ademanes y trabaja con la compasión. León Rozitchner, en cambio, avanza, va hacia la coyuntura con una perspectiva global, totalizadora; reflexiona más allá de la espontaneidad. Propondría que desconfiáramos de las espontaneidades, de ese primer movimiento que inmoviliza la cosa.

Viñas aprendió a decir lo que tiene que decir brevemente, en sólo tres minutos que le ofrece la televisión. No hablará rápido sino que será preciso. Si su desafío como crítico cultural es reinstalar la polémica como género mediático, uno de sus primeros temas –adelanta– será el personaje Alan Faena. Si la obra literaria y ensayística de Viñas –según Ricardo Piglia– mantiene como constante el estudio y señalamiento de “las formas de la violencia oligárquica”, lo que llega en 2006 es esa misma práctica aplicada al presente inmediato: el entorno, la coyuntura. Viñas, que reina en la Facultad de Filosofía y Letras, no desestima la vulgata: como otras colegas a las que homenajea nombrándolas (Josefina Ludmer, María Pía López, María Gabriela Mizrahe...) cree tanto en la difusión a un gran público como en las aulas en las que enseña la teoría.“Me referiré en mis columnas –anticipa Viñas a Página/12– a un caballero llamado Alan Faena, que está construyendo una ciudad aparte, empresario paradigmático con sombrero tejano y botas de piel de víbora... Tiene el proyecto de hacer un gran barrio; ¡ríase usted de la urbanización de Torcuato de Alvear! Incluso va a comprarle el campo de deportes al Colegio Nacional de Buenos Aires: es el ideal del country, uno de los proyectos del sistema. Toda la panza de la provincia de Buenos Aires, siguiendo hacia el sur, se privatiza. Según el arquitecto Juan Molina y Vedia, se clausura el crecimiento natural de la ciudad, aparecen pequeñas ciudades limitadas por un círculo.Su reciente contratapa de Página/12 sobre el periodista Andrés Oppenheimer (Un politólogo ejemplar, del 22 de febrero) es su modelo de intervención en estos días. La actualidad y sus difusores (periodistas, editorialistas, cronistas de variedades) cobran autonomía en los comentarios de Viñas; ganan la jerarquía de objeto de análisis que le negaba la crítica literaria. Viñas, en su momento actual, deconstruye el discurso mediático –además de asumirlo como propio– sin el prejuicio tan académico que lo opone a una “alta cultura literaria”, ampliando la incumbencia de la crítica a la cultura popular. En esa intervención reciente interpretaba la obra de Oppenheimer como “una página humorística; él es cronista permanente del The Miami Herald y tiene 21 repetidoras en los Estados Unidos. Frente a ese tipo de sanata, me dan –a veces– ganas de reírme, otras veces indignación. Trato de encontrar una ecuación en el trabajo, en la escritura, que sea más moderada”.Viñas, comentarista cultural, mira la ciudad con ojos nuevos, es proclive a la crónica urbana, atiende al cartel en inglés que se extiende en la avenida Corrientes sin importar “una reglamentación que debería impedirlo”. O se preocupa –y tal vez por eso la elige como sede para la nota– por “la jibarización de la cafetería de Losada, por la influencia desmedida del mercado”. Pero, si bien la crítica cultural, en su discurso, está indisolublemente ligada a la política (no concibe análisis posible que no focalice en quién domina y quién lo sufre) no le gustaría que se lo califique como tendiente a la denuncia. “La denuncia, en la crítica –dice–, es una entonación previsible. La palabra no me entusiasma.”

–¿Podría anticipar otros blancos del Viñas comentarista?

–Me gustaría pensar desde dónde habla el poder, a través de sus mediaciones. Me referiré a la visita de la reina de Holanda: es un delirio de tilinguería fenomenal, alucinante, lo que ocurrió en la cobertura. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI se pueda seguir escribiendo de esa manera? Ya en 1925 un número de La Nación dedicado al príncipe Eduardo de Gales hablaba de “el soltero más solicitado por las inglesas”; no parece haber cambiado demasiado el panorama. El estilo es inmodificable. No frecuento demasiado las revistas de la farándula, pero sé que hay una napa considerable en la Argentina que tiene un paladar triunfal respecto de lo monárquico. Esa napa disfruta de estos espectáculos.–¿Qué otros vicios o problemas señalaría de la crítica y la crónica diaria?–La crítica de arte, en algunos casos, confunde precios con valores; hace una crónica de los remates.... Un crítico debería deslindar campo y decir: esto es por tal y tal cosa. Citar a fulano de tal, experto en Rembrandt, demostrar que nada es lineal, que es contradictorio, zigzagueante. Pero hubo un señor llamado Carlos, que no era Gardel, que se ocupó de llevar a un extremo el mercantilismo, de crisparlo hasta hacerlo tocar su límite; es la contrarrevolución permanente.

6.4.06

La carrera de Atilio Alterini y su relación con las dictaduras argentinas

Por Dr. Mario Kesteilbon*En recientes declaraciones a la prensa, el Dr. Atilio Aníbal Alterini aseguró que durante la última dictadura militar se desempeñó "en un cargo técnico y no político", como director general de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Su desempeño profesional anterior ya lo había ligado a otras dictaduras, y no precisamente con "cargos técnicos". El Dr. Alterini inició su actividad docente en los primeros años del '60, en la Cátedra Integral de Derecho Civil II (Obligaciones) de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, de la cual era profesor titular el entonces ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Luis María Boffi Boggero. Asaltado el gobierno constitucional por el partido militar en 1966, el poder de facto removió a todos los ministros de la Corte, entre ellos, el Dr. Boffi Boggero. En tales circunstancias, muchos de los miembros de su Cátedra Integral expresaron públicamente que lo acompañarían en caso de que debiera alejarse de la Facultad. Entre ellos, el Dr. Alterini. Producida la intervención militar a la Universidad, y tras la recordada "noche de los bastones largos", el Dr. Boffi Boggero, al igual que tantos docentes universitarios, presentó su renuncia, acompañada por la de muchos docentes de su cátedra. No fue el caso del Dr. Alterini, a pesar de su pública promesa. En ese momento el Dr. Alterini ya era secretario de un Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil de la Capital Federal, y una conducta como esa conspiraría con su carrera judicial. En 1972, durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, el Dr. Alterini integró la Junta Electoral que tenía a su cargo la conducción de las elecciones del Foro de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, antecedente del actual Colegio Público de Abogados. Para esa contienda se presentaron tres listas de candidatos. Dos de ellas estaban integradas por profesionales conservadores y de filiación liberal. La tercera, "Liberación y Justicia", era sostenida por la Asociación Gremial de Abogados de la Capital Federal, identificada con los luchadores antidictatoriales y encabezada, entre otros, por el constitucionalista Arturo Sampay, el laboralista Andrés López Accotto, el civilista Héctor Masnatta y el asesor de la C.G.T. de los Argentinos, Hipólito Solari Irigoyen. En su campaña electoral, esta última lista denunció que la finalidad del Foro era la de pretender limitar la actividad defensista de los profesionales del derecho en la atención de los presos políticos de la dictadura. Las elecciones del Foro se suspendieron 48 horas antes de la fecha establecida, en un contexto en el que todo indicaba que la lista "Liberación y Justicia" resultaría ganadora. Horas antes de la suspensión, la Junta Electoral --entre cuyos tres miembros se encontraba Alterini, designado en representación del Poder Judicial de la dictadura-- sancionó con apercibimiento a los responsables de esta lista por el tenor de aquellas opiniones relativas a la finalidad del Foro. En 1973, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, intervenida por el gobierno plebiscitado el 11 de marzo de aquel año, rechazó las renuncias de 1966 de los docentes, y los invitó a reincorporarse a sus cátedras. En septiembre de 1974, la Misión Ivanesevich, a través de sus personeros en la Univesidad y en la Facultad de Derecho (Ottalagano y Francisco Bosch, respectivamente) volvió a remover a los docentes reincorporados. Al frente de aquella Cátedra Integral de Derecho Civil II quedó el Dr. Alterini, quien no tuvo la más mínima solidaridad con sus ex compañeros desplazados en pleno furor de la tristemente y criminal triple A. El cargo político que el Dr. Alterini desempeñó entre 1981 y 1982 fue el resultado de una carrera anterior ligada al accionar de las distintas dictaduras. *Ex decano normalizador de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA entre 1973 y 1974*